Por Jaime GARCÍA CHÁVEZ./

Ahora que César tomará el cetro y la corona, tiene pertinencia sugerir algunas ideas para el gran evento —70 mil invitados no es cualquier cantidad— que se realizará para ungirlo como gobernante de naturaleza divina.

Bien vistas las cosas, el escenario del Congreso —modernista y por ende de acero, aluminio y vidrio— queda muy corto para un acontecimiento imperial.

Atrás ha de quedar la austeridad republicana, sus espacios que algún día fueron tan costosos sin tomar la previsión de extraordinarios sucesos de la magnitud de un César fundador y nutricio de una nueva era. Realmente pienso que la obra de Suetonio “La vida de los Doce Césares” debiera contar con un capítulo más destinado a la biografía que impuso la fuerza del destino: el fatum. Mis sugerencias:

1.- Que se habilite la Calle Aldama, desde la Ocampo hasta la Plaza del Ángel, como la Vía Apia de la legendaria Roma, para que el nuevo César, entre vítores y aplausos de patricios y plebeyos llegue hasta su trono.

2.- Para no despreciar la modernidad, que las orquestas sinfónicas locales, instaladas sobre la calle Libertad ejecuten la música de la ópera en tres actos “Julio César” de Handel, pues se trata de una obra maestra con rica caracterización musical, un constante alto nivel y de claro y noble apasionamiento.

El grandioso recitativo accompagnato del Cesar romano cantando en la soledad ante los restos mortales de su gran enemigo Pompeyo (para nosotros Borruel). Ahí César aparece meditando. Trompetas, flauta dulce, flauta travesera y fagot, transportarán a los 70 mil invitados a los fastos de un acontecimiento universal. Lo mismo harán el violín, el oboe, el arpa, la tiorba y la viola de gamba. Grandes impresiones dejará el ingrediente de la música operística.

3.- El escenario tendrá que ser majestuoso. Con ese fin se propone montar el más distinguido e imperial detalle de la urbe romana, justo donde se entregará cetro y corona. No está demás que en cada uno de los puntos cardinales de Chihuahua se coloque un arco del triunfo por debajo de los cuales transitarán los plebeyos que vendrán de todos los rincones que pertenecen al dominio de César.

4.- Debe haber espectáculos, recuerdo los que narra Suetonio en la biografía de Calígula. Nos dice el escritor: “Ofreció también muchos espectáculos circenses, que duraban desde la mañana hasta la tarde, intercalando en ellos, unas veces una caza de bestias africanas, y otras unos ejercicios de troyanos; algunos de estos espectáculos fueron magníficos: se sembró el circo de bermellón y malaquita, y los carros los condujeron sólo personajes del orden senatorial. Incluso celebró juegos de improviso, en vista de que unas pocas personas, situadas en la galería contigua, se lo habían pedido mientras se hallaba observando las instalaciones del circo desde la casa de Gelote”. Cambiando lo que haya que cambiar, se puede hace todo esto.

5.- Con ese fin se verían muy bien cipoles, ministeriales, guaruras, los flamantes fiscales y agentes de transito caracterizados como centuriones montados en briosos caballos encapotados con telas rojas de Persia.

6.- Con ese propósito también se podrían contratar asesores cinematográficos para las locaciones y encargar a Alfredo Palacios el buen cuidado de las reglas del ceremonial y la etiqueta, se puede consultar a los sobrevivientes de Agustín de Iturbide, algo aportarán.

7.- Podía darse una escenificación de feroz lucha entre gladiadores juveniles del PRI y el PAN, en particular nos gustaría ver al diputado Lara rivalizando con el policía que le puso el guante a Juan Blanco, poniéndolo en cautiverio.

8.- Que se confeccione una sólida diadema de oro con incrustaciones de diamantes y rubíes y que se guarde en una caja de cristal para el momento de la unción. El diputado Serrano deberá portar guantes blancos para tomar el valioso objeto y entregarlo en la cabeza del César número 13.

9.- Que la muchedumbre guarde silencio diez minutos antes de que el nuevo Imperator actúe toda su retórica, acompañada de la acción de varios coros que exaltarán, laudatoriamente, todas sus virtudes, reales, imaginarias o divinas. Es importante que las cuadrillas médicas y de enfermería tengan bálsamos y analgésicos para garganta y palmas de las manos.

10.- Para concluir en el éxtasis, diez minutos y 70 mil gargantas gritarán: ¡Ave César!, ¡Ave César!,! ¡Ave César!,!….que fulminarán como rayo divino a todos los delincuentes y sicarios. El nuevo Fiscal General, así la circunstancia, prodigará su talento y energía en obras de piedad para los leprosos.

Tomando así el mando, no será difícil que en el futuro acepte honores, cargos, dictaduras y otras distinciones que sobrepasan incluso la condición humana, un trono de oro, andas para entrar en procesión a todos los eventos públicos y estar junto a los dioses, como consigna Suetonio.

Parece película con harto humor involuntario. Es una realidad y tiene que ver con el problema de llamarse César,…y tener el tesoro ajeno para gastarlo en tablados. Por lo pronto Patricio nostálgico llora, pero se autoconsuela: hizo escuela.

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