Por Mario Héctor Silva./

El valemadrismo del señor presidente./

El presidente municipal, Héctor Murguía Lardizábal no tiene remedio. En cuestión de semanas, se convertirá en un cadáver político.

Las apuestas de que no irá como candidato al senado de la República, y de que será otro juarense el distinguido con esa nominación, se han multiplicado en los corrillos y en los mentideros politicos.

Dicen que los desaciertos de Teto y su falta de solidaridad política, lo llevan al precipicio.

Sus cercanos colaboradores vociferan que el propio edil se ha encargado de difundir entre algunos grupos e incluso entre la gente de los medios de comunicación, que se va, ahora sí con certeza, el próximo mes de diciembre:

-Me voy en diciembre,…pero eso es “fuera de libreta”, ha dicho, con toda esa intención de que justamente sus ‘amigos’, los periodistas, lo difundan. Que todos lo sepan.

Literalmente, Teto Murguía está echado en la hamaca, y sólo se mueve para cumplir con algunos compromisos relacionados con el próximo informe de gobierno –el suyo-, y con los protocolos de algunos eventos, que como el de la entrega del penal local (Cereso), ha tenido que desplazarse para aparecer en escena.

De allí en fuera, el presidente municipal ha dejado en claro que no quiere a nadie cerca; ni a gente que lo perturbe, como tampoco cumplir con encargos de índole político propios de su investidura.

Y bueno, lo que sucede es que nos enteramos de que hace apenas un par de días, durante la visita que hizo personalmente la secretaria general de Gobierno, para verificar y revisar los avances operativos previos al informe y el cumplimiento de los compromisos políticos de la ciudad, el Teto tuvo la osadía de batear a Graciela Ortíz González-, que había llegado a la ciudad, ex profeso, para ultimar detalles y, de pasada, pedir apoyo del señor presidente municipal con relación al primer informe del gobernador César Duarte.

La decisión del jefe de la comuna fue desconcertante: “No es mi fiesta…”. En milésimas de segundos, la hábil y colmilluda política del gobierno entendió la falta de cooperación, por lo que agradeció y se despidió del alcalde Murguía, ante inesperado como inoportuno recibimiento.

Más tarde, Teto le fió a uno de los suyos: “No es el informe nuestro”, habría dicho en torno a la visita que personalmente le hizo la responsable de la política interna del gobierno de Chihuahua.

A unas cuantas horas de que el gobernador de Chihuahua, César Duarte Jáquez, rinda su primer informe de actividades al frente de la administración pública, la relación personal y política entre ambos personajes se ha congelado. Viene el inevitable punto de quiebre.

El golpe./

Ya no es un secreto. El magistral movimiento del gobierno de Chihuahua para ejecutar la transferencia de los ceresos: el penal estatal al gobierno federal, y el históricamente convulsionado Cereso local a la instancia estatal, representó – más allá del parafernálico anuncio, la firma de los convenios y el intercambio de cumplidos políticos-, un golpe político al presidente municipal, Héctor Murguía Lardizábal.

Y es que esta vez, a diferencia del primer ejercicio gubernamental 2004-2007, Teto no tuvo la capacidad, ni la libertad para manejar a su antojo y a sus intereses personales, el penal de Ciudad Juárez.

Técnicamente, el alcalde fue acotado y sentenciado desde que ocurrió la ultima masacre en el penal, la noche del lunes 25 de julio de este mismo año, cuando fueron acribilladas 17 personas, entre éstos, algunos líderes de distintas bandas de la delincuencia organizada, lo que evidenció anarquía, desorden total y la falta de control del Presidente Municipal, y de su jefe de policía, Julián Leyzaola Pérez.

El puntillazo: la fiesta celebrada al interior del penal, donde fueron encontradas cuatro mujeres jóvenes que departían con 40 reclusos, y todo ello, bajo la sospecha de la permisividad otorgada por los altos mandos.

El fuego amigo./

El anuncio recién hecho por el secretario de seguridad pública, el Súper Policía, Julián Leyzaola, que cesó por “pérdida de confianza” e innumerables denuncias de los propios agentes de la corporación a quienes presuntamente les exigían una cuota diaria de infracciones y dinero, destapará en unas horas la cloaca y la responsabilidad de los mandos que están realmente inmersos en el bandidaje de la dirección de Vialidad.

El fuego amigo y el espionaje; la acusación y la contraacusación, se extiende entre los pasillos de la dirección de Vialidad, por lo que pronto se sabrá si la acción ejecutada por el jefe de la policía pretende la protección de algunos, o si de verdad, las acciones corresponden a directrices superiores que exigen un ordenamiento en la dependencia, que por supuesto, estaría incluido en el Primer Informe del Presidente Municipal, Héctor Murguía Lardizábal.

Ya hace poco más de un mes,  fue cesado quien fuera el coordinador operativo de Transito, Daniel Paulín Barraza, luego de que empezaron a cuadrar las cifras de la polla que se ventilaban hacia fuera y los números que eran entregados ni más ni menos que al propio presidente municipal, Héctor Murguía Lardizábal. Alguien lo puso en sobreaviso, de que algunos mandos se hacían “pendeja” a la subdirectora Mary’s Domínguez Gutiérrez.

Interesante conocer pues en unas cuantas horas las reacciones al interior de Transito. Los jefes de transito cesados son: los coordinadores de los dos distritos -poniente y oriente-, Francisco Javier Grajeda López y Jesús Moctezuma; además de que también se notificó la baja de Antonio Reyes y José Ramos Ramos, quienes eran los encargados de la coordinación de los casi 280 elementos que conforman la corporación vial.

Comentarios: elLa Torre Fuerte@gmail.com

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