Jan Brewer Arizona Gov.EU  no pregunta, sólo nos avisa.

México sigue en silencio. Cualquiera pensaría que no compartimos las aguas del golfo de México con Estados Unidos. No es un tema menor. Se trata de una de las peores tragedias ecológicas en la región.

La mancha de petróleo se extiende por más de 1,400 kilómetros cuadrados, y una marea subterránea que viene de lo que fue la plataforma Deepwater Horizon sigue escurriendo su manto negro. ¿Llegará a Campeche, como circulan ya versiones en la red, por las corrientes marinas naturales? ¿Alguien sabe algo? Pareciera que este caso también seguirá la ruta “tradicional”: Un día cualquiera nos avisan que necesitamos visa para entrar a Canadá y es un fallo inapelable; nadie lo alerta.

Un día nos enteramos que la gobernadora de Arizona, Jan Brewer, firma una ley que convierte a los individuos con apariencia de mexicanos en criminales, y nadie lo alerta. Mañana, Texas, Nuevo México o California firmarán sus propias leyes fascistas, hitlerianas, y lo que el gobierno federal hará es lo que se estila ahora: sacar el capote cuando el toro ya nos tiene ensartados.

Por eso la pregunta es casi un ruego: ¿Alguien sabe cuáles son las consecuencias para el país de este derrame en el golfo de México? ¿Qué efectos tendrá sobre Tamaulipas —por decir—, sobre Veracruz o Tabasco si la mancha se disgrega o avanza, o ahora que se le prendió fuego?.

El presidente Felipe Calderón tocó ayer los temas de fondo. Primero, la colusión de los políticos con el crimen organizado. Pero se excusó de hacerlo sólo cuando “la justicia ha tenido evidencias, como marca la ley, de elementos que permiten consignar ante un juez…” Reconoció que ha intervenido únicamente a nivel municipal, y que “no siempre ha habido la capacidad de persecución, la capacidad de sostener un caso”. Después acusó a los jueces, o a una parte de ellos, de corruptos: “Así como hay corrupción en la política, en la policía, no podemos descartar simplemente a ciegas que haya también, no todos ni la mayoría, pero sí [en] algunos jueces”.

En pocas palabras, Calderón dijo: Hay políticos narcos, policías comprados y jueces corruptos, pero una seria ineficiencia de la autoridad para armar las averiguaciones contra estos malos mexicanos; sólo hemos actuado contra los de abajo (a nivel municipal) y no contra los de arriba. Caray: Pocos habrían hecho un resumen tan eficiente del trabajo de la actual administración en el frente contra las drogas.

Apunte final: Ayer la secretaria general del PRD, Hortensia Aragón, pidió a la PGR atraer los casos de políticos asesinados durante este sexenio. Y sin querer, recordó su propia llaga, es decir, lo que le atañe a su propio partido: Guerrero, estado gobernado por perredistas desde hace años, en donde se han registrado 20 ejecuciones de políticos. Le pareció más fácil desvincular el compromiso del PRD con sus gobernados, y ligar estos hechos —de los que se sospecha motivo político— al “daño colateral” de la guerra contra el narcotráfico. Pues sí: los muertos se acumulan, pero son muertos de nadie. (De los periodistas de El Universal).

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