Decalogo Reforma PoliticaEL ENGAÑO DE CALDERON. OPINION

Por CIRO.

Felipe Calderón, presidente de México, presentó hace varios días un decálogo de reforma política la cual implica mas continuidad que cambio ya que con dicha iniciativa insiste en la vetusta tradición del período de gestión de su partido de presentar periódicamente reformas políticas que solo buscan la inclinación de la balanza del poder a su favor.

Los dos objetivos centrales de dicha propuesta son las de fortalecer el vínculo entre el sistema político y la ciudadanía y la otra  la de una pretendida  consolidación de nuestras instituciones cuando en realidad son el fortalecimiento de los votantes con el Partido Acción Nacional, para de esta forma destruir las bases de apoyo del Revolucionario Institucional y el de la Revolución Democrática.

Calderón  Hinojosa al faltarle la legitimidad y suficiente influencia pública busca conseguir por medio de estas reformas legales lo que no ha obtenido en las urnas ni con el ejercicio del poder de ahí que con  dichas reformas al pretender la reelección legislativa y la candidaturas ciudadanas quiera favorecer al PAN  y a los poderes fácticos que lo respaldan.

Con doce años de gestión y poder de los legisladores, las televisoras y los grandes empresarios del país cobrarían mas caro el apoyo a las campañas electorales experiencia que se vive en el vecino país del norte en donde dicha reelección convierte a los legisladores en rehenes de sus patrocinadores y  los grupos de presión donde se aprovechan de sus mandatos para consolidar los pactos populares.

Además con dichas reformas se pretende eliminar  la pluralidad que ofrecen los partidos chicos como el Partido del Trabajo y el de Convergencia al elevar del 2% al 4% la votación para que puedan seguir con el registro. Los partidos satélite  respaldaban al partido del gobierno pero  como no le son útiles quiere  su desaparición.

Los malos resultados obtenidos en todos los ámbitos por la administración panista, en la calidad de la educación, combate a la pobreza, declive de la producción petrolera, finanzas públicas, etc. orientan a la proliferación de propuestas sobre los cambios que se necesitan en busca de un mejor mañana pero la integración sin viabilidad de las mismas  solo conducen a restar la credibilidad.

Carmen Aristegui en su libro la Transición hace una serie de preguntas al lector que son imprescindibles para poder definir la posición ante las iniciativas de reforma política planteadas por Felipe Calderón tales como ¿logró México transitar de un régimen autoritario de setenta años, a una verdadera democracia? ¿el régimen político que hoy impera representa cabalmente el sentir de las mayorías y se ejerce el poder desde la perspectiva del interés general? ¿la transición mexicana culminó? ¿estamos aun en ella o, a la luz de lo que hoy vivimos y la perspectiva que se vislumbra, tendríamos que decir abiertamente que  la transición fracasó?.

Luego agrega al describir el sistema político mexicano que son métrica del desencanto y termómetro de la desilusión. Democracia incompleta. Transición truncada. Representación fallida. Impunidad institucionalizada. Simulación. Regresión. No responden a los intereses públicos por que promueve los particulares y  que en lugar de empoderar ciudadanos, la transición concluye encumbrando oligarcas.

Televisoras chantajistas, sindicatos abusivos, partidos irresponsables, gobernadores impunes y oligarcas privilegiados pretenden las reformas encabezadas por un presidente impopular, acorralado, debilitado, que llegó hace más de tres años al poder en condiciones cuestionables, merced de una democracia imperfecta que se requiere arreglar y que tiene a México atorado sin que pueda andar por que es elitista.

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