Por CIRO./27 de Septiembre./

El fuego amigo es el que más duele por que se sabe donde se encuentra la debilidad del compañero, no lo dice un opositor, lo afirma un cofundador del Partido Acción Nacional, y aunque  no es una novedad inicia a dolor en los cimientos del blanquiazul, sobre todo al desnudar al actual presidente de México, emanado de este organismo político.

Jorge Eugenio Ortiz Gallegos -(1925-2010)- publica en su libro testimonial La Mancha Azul de Editorial Grijalvo, que Lipe Calderón pasara a la historia como uno de los panistas más influenciado por empresarios.

Quien fue amigo y discípulo del fundador del Partido Acción Nacional, Manuel Gómez Morín, señala el paso del Partido Acción Nacional al  NeoPan y al  PRIoPAN en donde no solo se refiere a Calderón, también revela como el chihuahuense Luis H. Álvarez permitió se apoderara  el Yunke  del PAN en Puebla en 1987.

Desnuda a un Luis Felipe Bravo Mena, cuando era analista de Coparmex, la negativa que tenia de participar en Acción Nacional por que no “le veía futuro político” no obstante años después fue líder nacional de este partido y últimamente candidato a la gubernatura del Estado de México postulado por estas siglas.

De Manuel J. Clouthier  lo marca como un representante del “golpe cupular” que permitió a los empresarios apoderarse del Partido Acción Nacional, cuando fue candidato presidencial  en 1988.

En uno de los capítulos denominado “Otros recuerdos, juicios y esperanzas” califica al actual presidente de México de “desmemoriado y falsificador” y  quien jamás ha invocado el pensamiento de su progenitor, Luis Calderón Vega, que  fuera cofundador y artesano de la obra del PAN  en sus primeros 40 años.

Cuando escribe sobre Lipe lo señala como quien “se traiciono a si mismo en entreguismos y ambivalencias al régimen oficial” por haber quedado sometido por la urgencia de la prisa por el poder, dando seguimiento al estilo negociador que pusiera en boga Luis H. Álvarez a partir de 1987.

En uno más de los fragmentos de dicho libro llamado “La aparición del neopanismo” marca como durante la gestión de Álvarez se perdieron los propósitos superiores y las estrategias se redujeron a una convulsa prisa por el poder, existiendo concertacesiones  y convenios a escondidas con los mandos de los gabinetes de Miguel de la Madrid y Carlos Salinas de Gortari, quedando ahí convertido el PAN en NeoPan o PRIoPAN.

En el  libro destaca  el autor que el “neopanismo” es la orientación política introducida por tres mil empresarios quienes durante una década “fueron orientados e instruidos para apoderarse del Partido Acción Nacional” por el Instituto de Promociones Estratégicas, patrocinado por Coparmex, el Partido Republicano y empresarios estadounidenses”.

El autor compitió en 1987  con Luis H. Álvarez por la dirigencia nacional del PAN, pero a pesar de padecer y haber advertido de las intrigas, desviaciones del estilo y pensamiento de la institución, y no ser corregidas, decidió renunciar al organismo político conjuntamente con Jesús González Schmal, Pablo Emilio Madero y José González Torres en 1992.

El libro deja en claro que al interior del partido político en cuestión existen cuatro corrientes como lo  representan Desarrollo Humano Integral y Acción Ciudadana, el Yunque, Asociación Nacional Cívica Femenina y el panismo tradicional, de quienes quedan pocos y  donde  aún queda viva la esperanza por la recuperación  del idealismo original por una lucha incansable por la democracia del espíritu y el bien común y no por ética de logros egoístas.

Prácticamente Ortiz Gallegos desnuda a quienes se creen poseedores de la verdad y los únicos “capaces para gobernar a México” pero lo más grave, no existe entre ellos la democracia y honestidad  que tanto pregonan.

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