Por Francisco ORTÍZ BELLO./

A ningún lado llegaremos si nos enredamos en el pantano de las recriminaciones y culpas. Pero tampoco si no reconocemos el estado real de las cosas. Ambas condiciones son indispensables para encontrar una solución a la realidad que vivimos.

Es necesario que autoridades y sociedad establezcamos un pacto de colaboración permanente, en el que cada parte cumpla invariablemente con lo que le corresponde hacer.

Y el diagnóstico previo a ese pacto, debe incluir por supuesto el reconocimiento absoluto de lo que está bien y de lo que está mal; de lo que se ha hecho bien, de lo que se ha hecho mal y de lo que no se ha hecho; de la realidad pues que vivimos, así sin tapujos ni falsas visiones de conveniencia política.

Es muy lamentable que, en cada visita de funcionarios federales relacionados con el programa “Todos somos Juárez”, de manera casi cíclica, se levanten voces que critican los resultados de dicho programa. Es cierto, puede que se haya quedado corto pero… ahí está, está funcionando, es lo único que tenemos porque en dónde está –me pregunto– el equivalente estatal o municipal de este programa federal.

En todo caso, nos corresponde como sociedad y autoridades locales, enriquecer este programa federal con todo aquello que pensamos le hace falta. Si consideramos que la obligación primaria, legal, constitucional, de proporcionarnos seguridad e integridad para nuestras personas, familias y bienes corresponde por ley al gobierno estatal y al gobierno municipal, comprenderemos entonces que en realidad las cosas son al revés de cómo algunos las miran.

El gobierno federal está presente en Juárez y en Chihuahua, ante la incapacidad de los gobiernos locales para cumplir con sus obligaciones elementales. Eso es así de simple, llana y claramente, sin visiones partidistas ni prejuicios regionalistas. No debemos de olvidar que la presencia militar y de la Policía Federal obedece a una petición expresa que hicieron el alcalde Reyes Ferriz y el gobernador Reyes Baeza al presidente Calderón, no fue al revés.

Y esta solicitud de apoyo a los efectivos federales y militares se ha mantenido por los actuales gobernantes, así que… pongamos las cosas en su lugar y en su justa dimensión.

Que si su presencia ha sido positiva o no, que si los resultados han sido buenos o malos, como diría la Nana Goya eso es otra historia. Cada quien tendrá una visión del tema y un juicio al respecto, pero aquí lo importante es no dejarnos llevar precisamente por individualidades ni visiones parciales de las cosas, porque entonces nos perderemos en cuestiones de forma y no de fondo.

En todo caso, si sólo se critica al gobierno federal, si sólo se señala que el “Todos somos Juárez” no funciona, si sólo se denuncian los abusos de los federales o la supuesta ineficacia del Ejército, entonces ¿qué hacen nuestras autoridades locales? Porque todas esas preguntas deberían ser respondidas, en primerísima instancia, por el señor gobernador y nuestro alcalde.

Pero como dije al principio, no se trata aquí de responsabilizar a unos, y embarrar las obligaciones de otros, no, no se trata de eso. Se trata de hacer un ejercicio maduro, serio, responsable, objetivo, comprometido y –sobre todo– genuino para encontrar una solución (o las que sean) a la criminalidad que azota nuestra ciudad.

Habrá que dejar las fobias y filias partidistas, principalmente, y ponernos a trabajar codo con codo, hombro con hombro, en las cosas que necesitamos hacer, que debemos de hacer.

El asunto no es menor. El problema que vivimos es bastante complejo porque sus componentes son de las más diversas materias. Hay abandono político a sectores sociales; hay corrupción oficial; hay carencia de políticas públicas de atención integral a jóvenes y niños; hay indolencia social; hay una economía deprimida y sin sustento de viabilidad; hay un rezago social y de infraestructura urbana impresionante; hay pocas o casi nulas oportunidades de crecimiento y desarrollo profesional; en fin, la lista de factores es casi tan larga como usted o yo tengamos imaginación, así que, la cosa es grave. El problema es serio y muy complejo.

Por eso, ni 20 programas juntos como el “Todos somos Juarez” resolverán nuestro problema; ni otros 20 mil soldados y federales juntos, sumados a los que ya están, impedirán que siga habiendo ejecuciones en la ciudad;

 ¡Vaya Ni aunque despachara aquí en Juarez el gabinete en pleno del presidente Calderón, incluido él por supuesto; los problemas de Juárez solo los juarenses los vamos a resolver, ¿Qué necesitamos ayuda? Sí. Pero sólo nosotros sabemos qué necesitamos exactamente.

Si dejásemos de señalar por señalar, si dejásemos de criticar por criticar y empezáramos a aportar, las cosas podrían cambiar de verdad para Juárez. El cambio empieza en nosotros mismos.

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