CIUDAD JUÁREZ.– Nora Patricia Valles Flores  tenía la ilusión de que su hijo (varón) naciera el próximo mes de diciembre, antes de que una serie de disparos –a corta distancia-, acabaran con su vida la tarde del pasado martes 21 de septiembre en la colonia Praderas del Sur.

Sobre el féretro, está una fotografía de cómo era ella en vida, un ramo de flores y varias coronas alrededor de la sala privada, donde sobresale una enorme cruz y sobre ella, la muerte y crucifixión de Jesucristo.

Esperaba al tercero de sus hijos y el segundo varón en fila.

Sobre la banqueta, a escasos metros de las viviendas y a un lado del tambo de basura, de color blanco, bajo un sol quemante –típico del verano en la frontera-, su cuerpo quedó tendido boca arriba y sin vida, arrastrando consigo en su vientre, la muerte de su hijo, que tenía ya seis meses de embarazo.

Una vecina que atestiguó los hechos y que sabía del estado de gestación de Nora comentó: “una criatura que aún no llegaba a este mundo conoció la violencia en Juárez…”, dijo.

Nora Patricia era la menor de cinco hermanos en la familia Valles y, vivía en condiciones económicas bastante precarias en uno de los fraccionamientos de nueva creación en el sur de la ciudad, que se distinguen entre los nuevos asentamientos, por sus diminutos espacios.

-Era alegre, juguetona, le gustaba mucho la música y también bailar-, así la recuerda Raquel, la mayor de los cinco hermanos Valles Flores.

Nora Patricia, como la identificó oficialmente la policía ministerial, esperaba como otras mujeres, convertirse de nueva cuenta en mamá. Era madre soltera, que como otras de la ciudad, había decidido salir adelante, educando y manteniendo a sus hijos con el apoyo de sus hermanos. Ella era la hermana menor de las tres mujeres de la familia.

La joven mujer, se había embarazado desde la adolescencia y era madre de dos niños: un hombre de apenas seis años y una mujercita de doce, antes de que la tragedia llegara.

“Nosotros no sabemos lo que paso, ni por qué le quitaron la vida…estábamos apartadas”, dice su hermana Raquel para describir geográficamente las áreas donde vive la familia de ella y de su hermana.

-¿Estaba embarazada?.

-Iba a ser niño…dijo, mientras que dos mujeres se acercaron a ella para abrazarla y darle las condolencias, lo que produjo la aparición de nuevas lágrimas sobre su rostro. -¡Cuidaba a sus hijos!-.

Los familiares exigieron en medio de su pena, que se haga justicia para esclarecer y conocer las causas y el motivo del asesinato.

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