Belmonte5La columna.

EL CONCLAVE EN EL MAVIRA.

Fue justo en los días claves para la decisión en torno a la designación del candidato del PRI a la alcaldía, cuando en un restaurante de la ciudad, denominado Mavira, dos hombres se sentaron en una de las mesas del comedor y platicaron, cara a cara, y a sus anchas.

El primero en ingresar fue el ahora candidato a la Presidencia Municipal, Héctor Murguía Lardizábal, seguido de Polo Canizales, que vive a escasos metros del punto designado para la reunión. No había nadie más, Ningún otro político en torno aquella mesa. Allí, esa tarde fue fraguado el compromiso de Polo Canizales con Teto Murguía, y lo demás estaba por verse, en medio del vendaval que se había desatado por la denuncia que el regidor tricolor había presentado en contra de funcionarios del gobierno municipal.

Unas horas antes de aquel dia, un amigo dijo a este periodista, que el mismo gobernador de Chihuahua en su gira de esos días por la ciudad, también se habia reunido con Polo Canizales, a quien asegura, felicitó por la maniobra judicial en contra del Ayuntamiento. Mi amigo no daba crédito a lo que observaba.

Así las cosas, era cuestión de horas, aunque muchos políticos consideraron que el expediente en contra del gobierno de Reyes Ferriz, para cobrarse la afrenta por el caso de Victor Valencia (vetado) a la candidatura a la alcaldia, seria guardado o archivado en un cajón de la Procuraduria de Justicia, para luego ser desempolvado…

Las apuestas en los mentideros del café, daban por hecho que el gobernador de Chihuahua, para evitar mayores aspavientos, y tras la polarización y choque entre Guillermo Dowell y Víctor Valencia de los Santos, se había conformado con apoyar a un tercero en discordia en la figura de Teto Murguía, pero no fue así.

EL DESCONTON.

Ayer el descontón político, de esos que calan, no por el fondo real del asunto, que era cumplir con el apercibimiento y declarar en torno a un presunto desvío de 80 millones de pesos, sino por las formas, desnudó con la detención del secretario Sergio Belmonte Almeida, las practicas gansteriles al interior del PRI que algunos creyeron olvidadas.

Y de paso, también puso en evidencia la ausencia de una mano fuerte en el PRI que ni siquiera pudo intervenir para frenar los calientes ánimos de los protagonismos y revanchismos al más alto nivel.

Todavía peor, el candidato del PRI al gobierno de Chihuahua, Cesar Duarte Jaquez, tampoco ha logrado meter la mano en los afanes de un gobierno que ha declarado ejercerá el poder hasta el último día de la administración estatal con un solo objetivo: cobrarse las afrentas políticas, pero no de los enemigos, sino de los de casa.

Vienen días difíciles para el priismo, particularmente en Ciudad Juárez. Los gobiernos están enfrentados y nadie querrá quedarse con la estaca clavada. Ayer los señalamientos hechos por Sergio Belmonte, al calor de lo que ocurría con su detención, relacionados con acusaciones en contra de la Procuradora de Justicia, Patricia González Rodríguez, acusándola de defender a los “malandros”, es, según cuentan, apenas la punta del ice berg que promete sepultar a algunos.

Los Reyesferrecistas difícilmente se quedarán cruzados de brazos. El periodista que fue avergonzado –al margen de su responsabilidad de tipo legal-, en medio de los avatares de una guerra política sórdida, que hizo ayer explosión, es el mismo que le sirvió al gobernador de Chihuahua, José Reyes Baeza en sus tres primeros años de gobierno en Ciudad Juárez.

Una de las sentencias políticas, de las muchas que se le han atribuido al filosofo de Rubio, el priista Artemio Iglesias Miramontes, es esa de que, “a puñaladas iguales, llorar es cobardía”, y cobra hoy especial matiz en medio de una guerra abierta que apenas inicia. O acaso, ¿Podrá intervenir, Guillermo Márquez?, diputado identificado con el grupo de poder en la capital, o lo hará Cesar Duarte que no ha logrado siquiera fajarse en este inusual proceso electoral de 2010. Por lo pronto los priistas, de uno y otro bando, velan armas.

A LAVAR EL HONOR DE LA CASA.

Ayer el Presidente Municipal, José Reyes Ferriz, tuvo que salir al quite en la maniobra judicial y prometió que el gobierno municipal de Juárez colaborará con la Procuraduría de Justicia del Estado en todas las diligencias que sean necesarias para acreditar que las acusaciones formuladas por el Regidor del Ayuntamiento Leopoldo Canizales carecen de fundamento.

Para Reyes Ferriz y su equipo no existe un ápice de duda: Polo Canizales se convirtió en el Judas de la administración, pero tendrá que demostrar antes a la autoridad investigadora del fuero común todos los elementos que sean necesarios para comprobar que los señalamientos del regidor son infundados.

La lucha que libran los priistas y en la que va en prenda, no solo la alcaldía de Juárez, sino hasta la gubernatura, reclama en medio de la coyuntura y de las ríspidas relaciones políticas, de una urgente operación política, de ‘corazón abierto’.

Comentarios: elpolitikon@gmail.com

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