Agenda agotada / Mario Héctor Silva.

Agotados los tiempos y las agendas políticas de los candidatos que el próximo 4 de julio disputaran el voto de los electores, los partidos echaran a partir de este lunes toda la carne al asador para buscar convencer a los potenciales electores.

Y es que no se necesita de una bola mágica para adivinar que las dos principales fuerzas políticas (PRI y aliados, como el PAN) se la jugaran con el voto duro de los suyos, ante la lectura de que estas elecciones serán históricas: solo el 22% de participación, ante el acoso de algunos factores: el temor por las condiciones de inseguridad; el descredito de los gobiernos; el cansancio  y hastío gubernamental y la crisis social que ha crecido por los problemas económicos.

Y en ese concierto de intereses políticos que se tejen hacia el interior de los partidos, provistos la mayor parte del tiempo de quimeras y de sueños, arriban con los momios favorables, los priistas, el candidato al gobierno de Chihuahua, Cesar Duarte Jaquez y los aspirantes a las dos principales alcaldías: por Juárez, Héctor Murguía y por Chihuahua, Marco Adán Quezada.

El PRI le apuesta a su trabajo por el voto duro y confía en que las encuestas le den el día de las elecciones, los sufragios suficientes para despejar cualquier duda.

Mientras tanto en el PAN, que mantiene una seria batalla entre los suyos. Es decir, al interior de su instituto político, todo apunta a que la jornada electoral no le dará los votos suficientes para ganar la batalla.

Ciertamente la figura de Borruel creció de menos a más, en tanto que la figura de Cesar Jáuregui se desdibujo en el intento de construir una candidatura, que incluso sembró entre los suyos el desconcierto y el mito de que Cesar le había vendido ya la campaña Teto Murguía.

Y a no ser por las acusaciones y señalamientos donde Jáuregui en el debate se fue con todo en contra de Teto, por las presuntas relaciones con el narcotráfico, en la coyuntura de la publicación hecha por Proceso, el candidato del PAN saco el pundonor que sin embargo no será suficiente para vencer a un candidato que, al margen de las acusaciones y señalamientos ha construido un capital político solido.

Así, los priistas apuestan a ganar no solamente la gubernatura y las alcaldías, sino prácticamente todas las diputaciones locales y otros puestos de representación popular.

Y si los tricolores no se ven traicionados por su gente, la que se supone ya está convencida, el 4 de julio y en medio de una de las crisis socio-políticas nunca vistas, el PRI refrendara el poder político de Chihuahua.

Comentarios: elpolitikon@gmail.com

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