Fernando Rodriguez MorenoLa Columna.

LOS RECTORES.

En el guión político que se ha trazado el candidato del PRI a la gubernatura, César Duarte Jáquez, cualquiera diría que no tiene de nada que preocuparse. Ni siquiera el que en un momento dado de la campaña, las encuestas –esas que aparecen en el momento menos impensable-, según el juego de la estrategia de cada partido y candidato, favorezcan a los contrarios. 

Lo anterior tiene que ver con la reciente aparición del  Notario Público y ex rector de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, Carlos Bernardo Silveyra Sayto, que se sumó a la lista de los notables de la política y decidió aceptar por obvias razones el cargo de la representación del gobierno del Estado, a sugerencia del candidato priista.

La razón es simple. A diferencia del pasado, en el que el PRI apostaba todas sus canicas a los ahora desgastados sectores de ese instituto político, que cabe señalar mantienen su tajada en el juego histórico de los perversos intereses, hoy el tricolor tiene la mirilla puesta en la sociedad civil y especialmente en la nueva camada de profesionistas, estudiantes, hombres vinculados al sector productivo y gente ‘pensante’ , como parte de la nueva estrategia y el punto neurálgico de los votos que se requieren en la justa del próximo 4 de julio.

Coincidencia o no, curiosamente los cuatro rectores que aparecen en el escenario político: Wilfrido Campbell desde la oficina de Gobernación en Chihuahua; el presidente municipal suplente, Felipe Fornelli y el  nuevo representante, Carlos Bernardo Silveyra Sayto, incluyendo al rector Jorge Quintana, que aparentemente decidió mantenerse alejado y que pintó su raya en torno a la tentación política, todos tienen una relación de convergencia con el abanderado del PRI.

Y a pesar de que las apuestas se habían empezado a cruzar, a favor del diputado Antonio Andreu o de los Valencistas, Francisco Adolfo Payan Porras y hasta del ex diputado local, Juan José González, los políticos fueron apartados para darle cancha a otro de los ex rectores de la sobreexpuesta Universidad Autónoma de Ciudad Juárez.

Pero hay otras razones. Las mismas que se encargaron de tejer desde hace cinco años, los gobiernos de Patricio Martínez García, que hizo rector a Felipe Fornelli y el de José Reyes Baeza, que con Arturo Proal de la Isla, fortalecieron en inversión e infraestructura a ese enorme aparato universitario.

Los cálculos estaban hechos desde entonces. Y a no ser porque el Comité Ejecutivo Nacional del PRI con Beatriz Paredes a la cabeza, no aprobó de ultimo momento –según cuentan-, el perfil de uno de los universitarios como candidato del tricolor para la elección a Presidente Municipal, era un hecho que el candidato iba a ser un rector de la máxima casa de estudios.

Por eso nos cuentan que a Cesar, a decir verdad y en lo corto, no le preocupan mucho los adversarios políticos. Los cálculos y las matemáticas de Pitágoras lo hacen prácticamente invencible, aun cuando el inicio de su campaña política no haya sido, mediáticamente hablando, la mejor.

Así Cesar, sin la necesidad de hacer aspavientos, solo tendrá que jugar como en el beisbol, con el ‘librito’, y hacer lo que sabe hacer: política, la suma de voluntades.

LA SUCESION EN LA UACH.

El ex diputado y candidato de la izquierda al gobierno de Chihuahua, Jaime García Chávez ayer se descoció en el tema de la sucesión por la rectoría. No se anduvo por las ramas y en un mensaje directo al gobernador José Reyes Baeza, le pidió sacar las manos del proceso de elección, de quien en los círculos universitarios ya ven como el futuro rector: Fernando Rodríguez Moreno.

En uno de los párrafos, García Chávez dice textualmente: “Solo los necios y los que tienen ideas interesadas por el engaño no aceptan que a la UACH le falta un golpe de timón. La cultura requiere vientos nuevos que demuestren que atrás quedaron los José R. Miller; los Reyes Humberto de las Casas Duarte, los Rodolfo Acosta Muñoz; los Rodolfo Torres Medina, los José Luis Franco, este último que hizo de la universidad un tema policiaco para la página roja”. 

García Chávez le endosa sin ambages al gobernador la decisión de la sucesión política en la Rectoría de la UACH y lo hace responsable del futuro de ese centro de estudios.   Por ahora solo existen dos precandidatos. Uno es el diputado local y líder de los legisladores priistas, Fernando Rodríguez y el otro, es un viejo amigo del gobernador, Rubén Portillo, que tuvo un día, la desgracia de enemistarse con quien seria años después el gobernador de la entidad (historia que le contaremos en La Torre Fuerte del viernes).

García Chávez remata en su carta al gobernador con el siguiente mensaje: “No tiene por qué, a mi juicio, pagar la UACH la factura de que Marco Adán Quezada haya alcanzado con un trabajo más astuto la postulación como alcalde de Chihuahua. La universidad no debe ser un hospital de desvalidos y accidentados políticos”.

¡AH QUE DON LUIS…!

Se diría que Don Luis H. Álvarez tiene todos los años en la política, y que, paradójicamente, para un hombre que milita en un partido contrario al PRI, la revolución y el sistema político le han hecho justicia como a ningún otro hombre en el país.

Ayer converse con él. Y más con el ánimo de saludarlo que de reportearlo, termine obteniendo unas declaraciones que de plano ahora sí que son penosas. Especialmente cuando vienen de un hombre considerado de esos, de una sola pieza, de los que ya no existen en la política. 

El encanecido hombre, sin duda uno de los hombres de mayor confianza en el equipo de Felipe Calderón, salió con la buena puntada de que el plazo de 100 días en la estrategia del gobierno federal: Todos Somos Juárez, puede ser modificable. Y no que lo vayan a modificar, ¡no!, sino que asombra la capacidad de ajuste y de conveniencia de un hombre que justifica la acción gubernamental por encima de la urgencia de los resultados y de la emergencia que tienen los juarenses por la inseguridad que priva en el norte de Chihuahua.

Y luego, Don Luis, en su discurso al punto: Pidió ver la situación de Ciudad Juárez con ‘realismo’ y con ‘esperanza’, la misma que, dijo, tendría Benito Juárez en estos tiempos.

Minutos antes, el panista había intercambiado algunas expresiones con un pequeño grupo de reporteros, a quienes pidió ser “fidedignos interpretes” de las acciones del gobierno federal. Y luego, intento enmendar y justificarse: “Como estoy seguro que ustedes lo son”…!ah que Don Luis!.
Comentarios: elpolitikon@gmail.com
*La columna de La Torre Fuerte aparece los días: Lunes, Miércoles y Viernes en www.latorrefuerte.com

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