Por CIRO./21 de feb./

El pasado 17 de febrero el periódico El Diario cumplió 35 años de haber salido su primera publicación a la luz pública y dos días después sale la impresión de una edición especial con el reconocimiento a quienes aun laboran en este medio impreso que de muchas maneras a generado la innovación de la información con trascendencia no solo a nivel nacional sino incluso internacional.
Ubicado como el de mayor preferencia en la región fronteriza de Ciudad Juárez ha olvidado por más de seis lustros a quienes de alguna forma influyeron en lo que ahora es este medio. No existe aun el reconocimiento a quienes construyeron los pilares cimentados que dio vida a tan importante medio de comunicación y solo se habla del presente dejando en el olvido su pretérito.
Aquel cabezal de Diario de Juárez cambió simplemente por El Diario y aunque su modernización y cada vez mayor preparación de sus reporteros y fotógrafos lo ubica como la preferencia con un gran tiraje cotidiano que lo hace el de mayor circulación.
En los más de seis lustros jamás se ha mencionado a quienes  dieron vida a aquel arriesgado proyecto que con el paso de los años se consolidó como el  mejor medio de comunicación del norte de México.
Aquellos años en donde sus primeros empleados batallaron hasta para cobrar su salario pero con la confianza de sacar adelante la impresión cotidiana de este diario laboraban desde hacer el aseo hasta reportear, imprimir, tomar fotografías, comercializar la edición y luchar por obtener la preferencia de sus anunciantes para poder hacer de este medio de comunicación lo que ahora representa.
Cuanto olvido del pasado de aquellos que emprendieron la aventura de llevarlo a la gloria.
Memo Terrazas fundador y primer director de El Diario de Juárez, un Chicho Ceniceros como jefe de redacción, un Alberto Montoya en la jefatura de redacción y como reporteros Juan Antonio Rodríguez, el Hulk Saucedo, Manuel Gómez Martínez con su primera nota de ocho columnas –Carretera Janos-Agua Prieta-.
Manuel González Arredondo y su fiel escudera  Berthita Arias, Leopoldo Berinstain en deportes, Alberto Rivera en fuentes federales, fotógrafos como Miguelito Martínez y sus dos hijos, Nava en la circulación y encargado de clasificados, el papá de los Chicharrines mejor conocido como Chirrin en el lente de sociales.
Como poder olvidar a Claudio el “director de información nacional e internacional” por que manejaba los teletipos, un gran cheff  quien con la cooperación de raquítico presupuesto por parte de los reporteros preparaba el mejor de los manjares como comida para seguir por la tarde en la limpieza de las oficinas y se auto-nombraba el plurifuncional.
Gratos recuerdos de aquella prensa plana en la cual el tiraje de la edición diaria del periódico era de 3 mil 500 ejemplares en donde El Negrito y El Chueco con el paso del tiempo gozaron de aquella rotativa de segunda a la cual se la bautizó con el apodo de La Pantera Rosa ya que se pinto con lo único que se tenia, una pintura de este color.
Cuanta historia y que gran esfuerzo dieron los ahora olvidados que de alguna u otra forma participaron en lo que ahora es una gran empresa.
P.D. Perdón por el olvido de muchos que no mencione, como leerán el pretérito se olvida.

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