MasasPor Marcos Morale.<>

Si la sabiduría de todos los tiempos ha recomendado dividir a aquel que quiera vencer, lo recomendable a quienes no quieran ser vencidos es que mantengan la unidad.

Una observación cercana al fenómeno de la violencia que nos sacude desde hace tiempo nos dice  precisamente que los  violentos, esos seres concretos, de carne y hueso  nombre y apellido, que sin embargo se mueven en la clandestinidad, han hecho de la tarea de dividir un arte.

La sociedad se ha polarizado en torno al fenómeno de la violencia y no es dificil ver que hablando de los sectores que componen esta comunidad, cada quien maneja una tesis respecto a lo que nos está pasando y cada quien camina por su lado, en búsqueda de soluciones o,  cuando menos en la bprocura  de no pasar a formar fila entre las víctimas.

Nuestra frontera, ante la violencia, presenta un frente no solamente dividido, sino fragmentado.

Darnos cuenta de esto es importante para analizar y poner en su justo sitio a quienes ofreciendo conjuntar esfuerzos para combatir la violencia, más contribuyen a ahondar la división…y fomentando la división obtienen una triste ganancia.

Los casos que ejemplifican esta tendencia a la división como solución inmediata al problema de la violencia ( pan de hoy y hambre de mañana, dirían los españoles) son muchos y citaremos tan solo algunos como muestra:
a)    petición de retiro de soldados de las calles de Juárez
b)    petición de arribo de cascos azules
c)    Convocatoria a una reunión cumbre en contra de las autoridaes de los tres niveles.
d)    Manifiesto de 1012 propuestas en contra de la violencia y a favor de una persona y un partido político
e)    Formación de escuadrones de la muerte

En otros espacios ya se ha analizado la verdadera naturaleza de cada una de estas iniciativas…no sería necesario abundar mas sobre el tema.

Suele ocurrir en tiempos de confusión que las verdades mas importantes pierden peso y casi se desdibujan ante la fuerza de los gritos; tal es el caso de la unidad. Hoy por hoy la única forma de hacer frente a la violencia es la unión…y hoy por hoy hablar de unidad puede ser predicar en el desierto, sobre todo ante la inminencia de los tiempos electorales donde lo que mas se hace es enaltecer las diferencias.

Estaríamos hablando, desde luego, de  unión real…de esa unión que por  principio respeta a las instituciones legalmente establecidas y decide transitar en la búsqueda de soluciones usando el la ley como guia…

Estaríamos hablando de esa unidad que reconoce los hierros de las autoridades y propone enmiendas, pero también y sobre todo, reconoce los aciertos y los fortalece con su personal aporte. Estaríamos hablando de peticiones a la autoridad, pero también de ofertas de cooperación y, en un mínimo aporte, de reconocimiento de la obra que se está haciendo.

Necesitamos realmente creer en la fuerza de la unidad,: creer con el peso que daba Ortega y Gasset a las creencias, creer como inspiración vital,  pues de otra forma sería imposible transitar de ese concepto con el cual todos estamos de acuerdo, al terreno de los hechos y obtener los frutos apetecidos.

Necesitamos hacer nuestra la convicción de que con la división,quien quiera que sea que la promueva, el único beneficiado es el promotor de la violencia…el violento ese que desde las sombras trabaja por paralizar en forma definitiva a la ciudad, mediante el miedo.

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