Por CIRO./

Las perspectivas divergentes en la necesidad de pensar en un nuevo tiempo y una nueva teoría de los derechos y la política democrática provoca la subjetividad poniendo en juego el conflicto que no se resuelve, solo se aminora, pero  no se solventa.

En México a principios del siglo XXI se celebraba un estado de ánimo favorable a la democracia, pero al estar cerrando la década, la impresión ciudadana es de preocupación con respecto a las alteraciones y salvajadas, malestar por la impotencia que tienen los mexicanos, generadas por el hastío social de vivir en un régimen político que a terminado por fabricar una concepción paranoica de la democracia.

Actualmente nadie puede negar que la pobreza y extrema pobreza que se registra entre millones de mexicanos sea la figura central de la exclusión de la democracia hacia este sector. La pobreza es un problema de la democracia, que generalmente los gobiernos de derecha como de la  izquierda dicen resolver.

Como la ley no es respetada  las cifras de millones de mexicanos en pobreza o extrema pobreza arrojan la verdad, estancando al “gobierno democrático” en turno frente a serios problemas reales, promesas incumplidas y regresiones autoritarias.

Durante veinte años México lucho por dar respuesta a partir de una serie de reformas a un gobierno democrático. Pero hoy la cuestión es como mantener a un gobierno democrático desde el punto de vista constitucional, sobre todo cuando la evidencia demuestra un estancamiento en la urgencia política controlada por una tiranía de elecciones donde la pregunta es ¿por quien votamos?

Como síntoma de élites los partidos políticos no quieren pagar nada ni cubrir los costos de sus inciertas decisiones que de ninguna forma abonan a una producción amplia y constante  de expectativas  reales a futuro en las cuales ciudadano y votante participen sin resentimiento o rechazos de ningún tipo.

En México el sentimiento ciudadano señala como un hecho que la aplicación de la democracia falló porque no se actúo  en la elaboración de un verdadero balance crítico poniendo los referentes y los significados acerca de la democracia, que permita reflexionar en un nuevo tiempo y una nueva teoría  de los derechos y la política democrática.

¿La libertad es democracia o democracia es libertad? Pero no es mejor garantizar las libertades que promoverían una perfecta política, aunque es incierto por que el ente humano es imperfecto y la democracia no se justifica si no asegura la vida.

La política tiene una corporalidad viviente como voluntad, que es la esencia del poder. Pero el poder es voluntad de poder y en política se puede todo, desde servir, servirse y mentir.

Commentarios

Leave a Comment

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: