Por Guillermo TERRAZAS./ AGENDA PRIVADA/ No cabe la menor duda: en el PRD la situación es de empacho.

Se les ha venido el mundo encima luego de los escándalos generados por una cadena de corrupción que -política y electoralmente- los coloca contra la pared ante el escenario nacional.

Esa cadena inició hace años con René Bejarano, siguió con Gregorio Sánchez, aspirante perredista a gobernador de Quintana Roo, luego el broncón que enfrenta Amalia García de Zacatecas, el desafuero de Julio César Godoy Toscano y las recientes revelaciones de que quien aspira a ser candidato perredista a Gobernador de Baja California Sur, Luis Armando Díaz,  anda muy ligado a grupos delincuenciales en aquella región del país.

Cierto es que nadie es culpable hasta que se demuestra lo contrario, pero cuando el río suena, es que agua lleva.

Por lo pronto, Bejarano –que llegara a ser una especie de adalid de la izquierda metropolitana- fue evidenciado por Víctor Trujillo (Brozo) en aquel programa televisivo cuando se transmitieron los videos y ávidamente recogía paquetes de dólares que le entregaba el empresario argentino, nacionalizado mexicano, Carlos Ahumada a quien ligaron sentimentalmente con Rosario Robles, otra destacada figura de la vida pública perredista.

Gregorio Sánchez, que aspiraba a gobernar el estado sureño de Quintana Roo fue formalmente acusado de delitos contra la salud en alguna de sus modalidades, detenido, sometido a proceso y con muchas posibilidades de  extradición a los Estados Unidos.

Más recientemente Amalia García, se ha visto metida en un berenjenal luego que su sucesor en el Poder Ejecutivo de Zacatecas anunciara a los cuatro vientos el que las auditorías llevadas a cabo por la Contraloría de su entidad, han  detectado un  verdadero estercolero por cuanto a finanzas públicas estatales se refiere. Escandalosos dispendios y destinos inciertos de cientos de millones de pesos han sido la comidilla del día en el mundo político mexicano.

Se afirma que un serio espirante a la candidatura perredista a Gobernador de Baja California Sur lo es Luis Armando Díaz quien ha sido señalado públicamente a nivel nacional, como un personaje que inició su carrera política como dirigente proletario, ahora es magnate forrado de dinero y lo ubican como alguien ligado a grupos delincuenciales en esa península.

Y como no hay quinto malo, el desafuero el martes 14 de diciembre del diputado federal michoacano Julio César Godoy Toscazo viene a ser el más reciente caso de deshonestidad al interior del partido del sol azteca.

Este joven, medio hermano del gobernador Leonel Godoy en cuanto supo de la decisión abrumadoramente mayoritaria de la Cámara de Diputados de despojarlo del fuero constitucional, puso pies en polvorosa, seguramente en la búsqueda de otro amparo que impida a la Procuraduría General de la República aprehenderlo y someterlo a proceso, luego que expertos en audio determinaran que no era truco la grabación de una conversación telefónica entre Julio César y el líder de la Familia Michoacana Servando Gómez “La Tuta”.

Pero justo es reconocer que existen grandes figuras políticas de la izquierda mexicana que han mantenido su calidad y prestigio fuera de toda duda.

En nuestro particular punto de vista, esa relación de pundonorosos personajes perredistas la encabeza un señor entre los señores: el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano; otro,  Andrés Manuel López Obrador, polémico y controvertido pero no rata.

Marcelo Ebrard que jefatura la ciudad más grande del mundo y a decir verdad no lo ha hecho mal. Alejandro Encinas reconocido intelectual y político de la izquierda mexicana. De gran integridad política e ideológica nuestros conocidos y amigos Jaime García Chávez y Víctor Quintana, entre otros.

Pero de que el PRD trae el santo de espaldas, ¿quién lo duda?

Ni más, ni menos.

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