MÉXICO.– El ex embajador de Estados Unidos en México, Jeffrey Davidow, consideró que la integración entre ambos países no ha sido como se esperaba, dijo el diplomático estadounidense al periódico El Universal.

Recordó que hace casi 20 años, cuando se firmó el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) , había una fuerte esperanza entre los tres países (incluido Canadá) de que se caminaba hacia una integración más grande.

‘Y sí, ha habido una integración (…) , pero no tanto como esperábamos y hay motivos para nuestro fracaso en ese sentido’, argumentó Davidow en un encuentro de negocios sobre energía eólica.

El ahora presidente del Instituto de las Américas señaló como obstáculos para una integración más fuerte entre México y Estados Unidos los problemas de migración, terrorismo y ‘narcoviolencia’.

‘Por supuesto, los problemas de la migración, de lo que sucedió con el terrorismo en Estados Unidos, la narcoviolencia, todos se han convertido en obstáculos a una integración más fuerte’, puntualizó.

Acompañado por el gobernador de Baja California, José Guadalupe Osuna Millán, el diplomático argumentó que hay otros temas muy factibles para promover la integración entre ambos países, como el medio ambiente, las energías alternativas y los temas ‘verdes’.

Debemos ocuparnos de estos temas como residentes de una sociedad de América del Norte que puede y tiene que ser una región del mundo muy competitiva, dijo en el evento ‘Baja California: energía en movimiento. Encuentro de negocios del sector de energía eólica’.

En entrevista posterior, opinó que el gobierno y el pueblo de México ya entienden que ‘la acción fuerte contra los narcotraficantes es algo necesaria’, pues hace 10 o 15 años no había tanta mentalidad en contra del narcotráfico.

En su opinión, este cambio de mentalidad para combatir el narcotráfico en México obedeció a algo obvio: ‘El crecimiento del poder de los narcotraficantes, la cantidad de la droga y la amenaza que presentaron los narcotraficantes a la soberanía nacional’.

Expresó al respecto su satisfacción por la cooperación en la materia entre Estados Unidos y México en los últimos dos o tres años, bajo el lema de responsabilidad compartida; ‘yo creo que sí, ha habido avances muy importantes en esta lucha’, argumentó.

Sobre la información periodística en torno a que el estado de Texas es el mayor distribuidor de armas que se trafican hacia México, seguido por Arizona y California, calificó como bueno que el gobierno de Estados Unidos preste atención a este problema, aunque todavía es insuficiente.

Se reservó opinar sobre las acciones que México debe hacer al respecto, pero reiteró que el gobierno y el pueblo mexicanos entienden que ‘están enfrentando un reto, una amenaza bastante fuerte, y yo tengo gran confianza en el pueblo mexicano que van a seguir enfrentando esta amenaza’.

Cuestionado sobre la posibilidad de que el gobierno de Felipe Calderón acabe con el narcotráfico antes de que termine la actual administración, reconoció que como todo crimen organizado en cualquier parte del mundo, el narcotráfico va a continuar.

Para el presidente del Instituto de las Américas, si hay buena colaboración, lo que se podrá hacer es bajar la criminalidad.

El ex embajador de Estados Unidos en México se negó a opinar sobre la filtración de documentos oficiales del Departamento de Estado, embajadas y consulados de ese país en el mundo, hecha por la organización WikiLeaks.

‘Yo no estoy aquí para hablar de los cables, estoy aquí para hablar del asunto de Baja California y el medio ambiente. Ustedes deben hablar con el embajador actual o la embajada. Lo siento, pero ya estoy fuera del gobierno’, atajó. (El Universal).

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