En el reverso de la moneda, es ahora el gobernador panista, Javier Corral, el que tiene varios candidatos afines en la baraja política: Gustavo Madero, Juan Carlos Loera de la Rosa, Alfredo ‘El Caballo’ Lozoya y hasta el investigador y académico de la UACJ, Víctor Quintana, el hombre que en 2016 pateó el proyecto presidencial de Morena…

TORRE FUERTE

*El arribo de los abajeños, y las ‘cenicientas’ de 2021

*Eduardo Almeida, ‘aboya’ precandidatura de Carmen

*El ‘sustituto’ de Cruz Pérez Cuéllar en Morena

*Las hazañas sobre Duarte, que cuenta Víctor a sus nietos 

*Indulgencia y ‘gracia’ con los negocios de la Gómez Morín

 

El arribo de los abajeños, y las ‘cenicientas’ de 2021 /

El tablero de la justa electoral en Chihuahua ha dado un vuelco de 360 grados tras la aprehensión del factor ‘César Duarte’, hasta antes de su detención en Florida, considerado el ‘padre putativo’ de varios de los candidatos mejor rankeados en la lista de las preferencias políticas, especialmente en el PAN y en Morena, con Maru Campos y Cruz Pérez Cuéllar, y detrás de ellos el alcalde de Juárez, Armando Cabada Alvídrez, y viene una nueva recomposición en la perspectiva de la sucesión política Chihuahua 2021.

En el reverso de la moneda, es ahora el gobernador panista de Chihuahua, Javier Corral, el que tiene varios candidatos afines en la baraja política: Gustavo Madero, Juan Carlos Loera de la Rosa, Alfredo ‘El Caballo’ Lozoya y hasta el investigador y académico de la UACJ, Víctor Quintana, el hombre que en 2016 pateó el proyecto presidencial de Morena, y que le dijo NO, al ahora presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.

Y con la presumible caída de Campos, Pérez Cuéllar y Cabada, llegan los abajeños de las encuestas y preferencias, esos hombres por los que antes de la caída de Duarte, nadie daba absolutamente ninguna posibilidad política en el estado de Chihuahua. Es decir, ni un ‘cacahuate’.

Ellos son particularmente los que no tienen una ‘etiqueta’ partidista alguna y, coyunturalmente, precandidatos híbridos para la elección del próximo año: el Independiente, Alfredo ‘El Caballo’ Lozoya, que da pasos ‘agigantados’ en el proceso de la sucesión, y el doctor Alejandro Díaz Villalobos, que de la nada –cual mago-, ha tejido relaciones y un pequeño capital político, que lo ha sacado del anonimato, para convertirlo en jugador en el proceso electivo de 2021, con posibilidades remotas todavía atadas a Morena, o a participar como candidato comodín y en alianza de partidos políticos;

Detrás de ellos, tres viejos conocidos y ‘Dino’s de la política: Héctor ‘Teto’ Murguía por el PRI o en candidatura común con otros partidos, el senador Gustavo Madero, por el PAN, de quien dicen, no gana ni en su propia casa, pero que se mueve bajo las sombras y al ritmo que le marca el gobernador de Chihuahua, Javier Corral Jurado y el investigador y catedrático de la UACJ, ex diputado federal y vieja pieza del izquierdismo ortodoxo identificado al PRD, Víctor Quintana Silveyra.

De seis suspirantes a la gubernatura referidos para 2021, cuatro de ellos traen están identificados, y son afines al gobernador de Chihuahua: Gustavo (Madero), Juan Carlos (Loera) Alfredo (Lozoya) y Víctor (Quintana).

Teto, que como el ‘ave fénix’ busca resurgir de las cenizas y cobrarse la afrenta de César Duarte que se le atravesó en la elección de 2010, y que lo ‘clavó’ en la elección de 2016, cuando estaba a punto de convertirse por tercera ocasión en alcalde de Juárez, quiere convertirse de nuevo, en factor en la elección a la gubernatura;

El otro, el médico y empresario, Alejandro Díaz, delegado de la Organización Mundial por la Paz (OMPP), con fuertes ligas al interior del gobierno y amigo de personajes conocidos de Morena en el senado como el zacatecano Ricardo Monreal y la dirigente sindical de Pemex, la campechana, Cecilia Sánchez García, podría heredar en una nada, las filias de varios morenistas que se mueven en la capital del país, y quienes prácticamente, al menos en el caso de  Monreal, ya perdió su apuesta por el exdiputado federal y exdirigente estatal del PAN.

El doc tiene amigos en Washington y en México, y es también cuate del canciller Marcelo Ebrard Casaubon.

Y con la caída de Duarte que movió y reconfiguró el rompecabezas de la sucesión Chihuahua 2021, y con una elección política que apunta a bloques de alianzas y de candidatos comunes y perfiles ciudadanos, todo puede suceder.

Especialmente porque la elección del próximo año tendrá tres ingredientes importantes y a tomar en cuenta:

Primero, será una elección local atomizada y de baja participación política-electoral, que estará nuevamente rondando entre el 35 y 40 por ciento de participación política, producto del desencanto y la corrupción en los gobiernos;

Segundo, no aparecerá la figura del presidente AMLO en las boletas electorales, que será factor a considerar y que seguramente le restará fuerza al partido en el poder, y Tercero, que históricamente las elecciones en Ciudad Juárez, pase lo que pase, han sido distintas una de otra, lo que pone la elección en el aire y con posibilidades para todos, especialmente para aquellos que traigan suficientes billetes.

Se cayeron los muros y las estructuras de los partidos políticos, pero también se han derrumbado los gobiernos.

Hay otro personaje que flota en el aire de la sucesión, arribista en términos políticos, pero sin el arraigo y con el peso de la sombra de presunta corrupción en negocios y empresas de futbol profesional que podrían ser investigadas por lavado de dinero: Rafael Espino de la Peña, de quienes no pocos aseguran, el presidente lo dejará en la silla del Consejo de Petróleos Mexicanos (Pemex).

Es decir, que Rafa Espino, momentáneamente, no irá a ningún lado. Le gusta el dinero, los negocios y tiene como  buen ‘hobbie’, el gusto por la política.

 

Eduardo Almeida, ‘aboya’ precandidatura de Carmen /

Lo negará como Pedro a Jesús, hasta tres veces, pero la suspirante por la candidatura de Morena en Chihuahua, Carmen Almeida Navarro, -por ahora y oficialmente única mujer apuntada en la sucesión política-, no podrá negar nunca la sangre y la cuna familiar con el empresario chihuahuense, Eduardo Almeida Navarro.

Ambos fueron amamantados por la misma madre.

Y las investigaciones de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) del gobierno que sigue los pasos de una investigación que tiene como responsable al hermano de Carmen Almeida como presunto responsable de mover millones de dólares al extranjero de las cuentas del exgobernador de Chihuahua, César Duarte, le aboya la precandidatura a la diputada federal suplente de Tatiana Clouhtier, coordinadora de la campaña presidencial de Andrés Manuel López Obrador y candidata del partido de Morena al gobierno del estado de Nuevo León.

Se suponía que en el papel, Almeida Navarro, la coordinadora de imagen en la campaña presidencial la tendría en apariencia fácil para insertarse como candidata y con posibilidades de triunfo en Morena en Chihuahua. Al menos con ese 50 por ciento de posibilidades que le otorgan el género, pero su hermano Eduardo Almeida y compadre del gobernador, Javier Corral, le ha ensuciado la casa en Chihuahua.

De acuerdo a la nueva historia que se teje en Chihuahua, efecto del Tsunami político, tras la detención del exgobernador César Duarte, que sigue haciendo estragos rumbo a la sucesión política de 2021, el ex mandatario utilizó a uno de sus contratistas: Eduardo Almeida Navarro, para sacar cantidades millonarias del país y depositarlas en bancos extranjeros, de acuerdo con la investigación de la Unidad de Inteligencia Financiera.

Según lo difundido por MILENIO, desde 2014 el ex priista comenzó a transferir cantidades millonarias a EU y a retirarlas en efectivo a través de Almeida Navarro, quien ahora se sabe le ayudó a Duarte a sacar el dinero de México y a ponerlo a su nombre para que no pudieran detectarlo.

La UIF comprobó que Almeida es accionista de 29 empresas y representante legal de nueve más, en las que inyectó fondos públicos desviados por el ex mandatario estatal.

Se han congelado las cuentas del empresario, y ya hay una denuncia presentada ante la Fiscalía General de la República.

Almeida y Duarte transaron relación política y de negocios a partir de la elección estatal de 2010, cuando el empresario decidió apostarle a la campaña del priista.

Una vez gobernador, César Duarte le entregó prácticamente la exclusividad en licitaciones y adjudicaciones directas del sector salud estatal, en beneficio de la empresa Administración y Comercialización de Franquicias Internacionales, creada en 2004.

Posteriormente, la Auditoría Superior de la Federación observó sobreprecios de esta compañía, propiedad de Eduardo Almeida, con daños a la hacienda pública por más de 6 millones de pesos en medicamentos y material de curación en 2015.

Y a partir de allí, se conocieron otras triangulaciones de transferencias financieras y de empresas y negocios, que pusieron a Eduardo Almeida en el ‘ojo del huracán’.

Entre 2014 y 2018 se descubrieron operaciones por 31.8 millones de pesos, quizá una bagatela, pero la investigación de la UIF no ha concluido.

 

El ‘sustituto’ de Cruz Pérez Cuellar en Morena /

En Morena ya echaron andar su maquinaria proselitista y hacen sus propias cuentas y apuestas en las redes sociales. Andan por la libre a causa de la ausencia de liderazgo en el partido estatal.

Al menos uno de los grupos políticos, que buscar darle respiración de ‘boca a boca’ al investigador y académico, y también exdiputado federal del PRD, Víctor Quintana Silveyra, al interior de Morena, se mueve para promover, con la caída de Cruz Pérez Cuellar en la carrera por la sucesión, posibilidades al viejo político perredista.

Lo ven como ‘sustituto’ del senador en la carrera por la sucesión, y tienen la ayudita del gobierno de Chihuahua.

Víctor Quintana, sin embargo, es el mismo hombre que fue expulsado y dado de baja en la nomenclatura del partido de Morena, y que un día, en un muy mal momento político, le colgó la toalla y renunció al proyecto de Andrés Manuel López Obrador en 2016.

Como dirían en el pueblo, dejo a ‘Lopitos’,  solito y chiflando en la loma.

Cualquiera diría que Quintana la quiere ‘peladita y en la boca’, y eso es lo que trae más quelampareados’ a varios activistas de la izquierda que ya no saben si Víctor sigue siendo zurdo, o es, a conveniencia, un hombre que se va para donde calientan las gordas.

Eso fue lo que le demostró al ahora presidente de México, cuando López Obrador buscaba que alguien con identidad lo hiciera fuerte en Chihuahua en 2016, pero Víctor Quintana se fue por el ‘chivito’ del gobierno con el PAN y con el proyecto político de Javier Corral.

No creyó entonces en Andrés Manuel López Obrador, pero ahora, increíblemente, quiere ser tomado en cuenta para la sucesión política de Chihuahua.

En un descuido y termine al lado de Luis Pavel Aguilar en el PRD, y únicamente para hacerse de una diputación federal.

Hablando en plata, la realidad es que a sus 72 años, no trae para más el pobre de Quintana.

Por lo pronto en las redes sociales, afirman que con la bronca en puerta para el senador Cruz Pérez Cuellar, por la aprehensión de César Duarte, el beneficiado es Víctor Quintana.

Los datos son realmente muy frágiles, no hay mucho sustento para pensar que el heredero del poder político en Morena, entre los jaloneos y apretujones, que se dan el senador y el ‘súperdelegado’ del gobierno en Chihuahua, sea Víctor Quintana.

El diputado local Benjamín Carrera quiere su pedazo de pastel, y su compañero de bancada, Gustavo de la Rosa, hace lo que le dicen de arriba. Y no es que la juegue a favor de Quintana, ¡imagínese!, le daría un infarto al sobrino, pero los hilos siguen moviéndose desde el poder, aunque tengan que mover como guiñapo y con un tanque de oxígeno sobre su espalda, al alicaído ex secretario de Desarrollo Social del gobierno de Chihuahua, un ícono indiscutiblemente de la izquierda ortodoxa.

La que creció con el poder, complacencia y bajo la sombra del partidazo en los mejores tiempos del Revolucionario Institucional.

 

Las hazañas sobre Duarte, que cuenta Víctor a sus nietos  /

El secretario técnico del alcalde Armando Cabada Alvídrez, ya tiene ‘sonaja’ para hacer ruido si decide a participar en la contienda política a la alcaldía en 2021.

Con todas las dificultades que implique el brinco, casi ‘mortal’, del Ayuntamiento a una candidatura el próximo año, y poner incluso en riesgo dinero propio y hasta de los amigos y patrocinadores, Valencia y solo Valencia, valorará si vale la pena.

Y en su arsenal, tiene por allí guardadas aquellas historias que lo desmarcaron del PRI en los tiempos en que gobernaba César Duarte. Hoy, indiscutiblemente, una preciada ‘joya’.

El ex diputado federal y ex diputado local, presidente del PRI, ex candidato a la alcaldía, decidió a renunciar públicamente a sus 42 años de  trayectoria en el partidazo por causa de César Duarte. Y fue el primero que se desmarco político ballezano.

Le avergonzaba desde entonces, según dijo a los periodistas en aquella reunión convocada en el María Bonita, hace más de tres años, que la gente lo identificara como compañero de partido con un “espécimen de la calaña de César Duarte”, así se lo dijo a la raza de la prensa, cuya morbosidad a tope, no esperaba menos de la rudeza política que sabe exhibir en momentos ‘especiales’, Víctor Valencia de los Santos.

Muchos priistas pensaban ya entonces lo mismo de Duarte, pero no lo decían por miedo, ortodoxia y otros más por complicidad;

Un hombre “deshonor” en el partido, porque robó y se fue impune, dijo entonces Víctor Valencia. Y el tiempo le dio la razón.

Fue de los pocos priistas que con antelación se desmarcaron del exgobernador del estado de Chihuahua, y que celebró a su manera, tras la detención del político. El otro debió ser el exalcalde de Chihuahua, Marco Adán Quezada, que tampoco, jamás se dobló ante Duarte.

Y vaya que hubo diputados que fueron testigos de las peleas, casi de arrabal y callejeras, que se dieron en privado, y en reuniones ‘petit comité’ en Chihuahua capital, Marco y el  ‘César-Gobernador’.

Víctor es pues de esos hombres de la política que ya les cuenta esas viejas hazañas a sus nietos.

 

Indulgencia y ‘gracia’ con los negocios de la Gómez Morín /

Interesante el trabajo de investigación que difunde hoy NorteDigital relacionado con la indulgencia y gracia que el gobierno de Chihuahua, le otorga a los millonarios negocios del alcohol y de centros nocturnos de la avenida Manuel Gómez Morín.

Ya se la sabe. La jefa de la oficina de gobernación, la exdiputada local del PAN, Maribel Hernández, un cero a la izquierda. No toma decisiones. Las decisiones vienen de arriba y ella solo obedece y deja hacer.

Sucede igual en los negocios de los Barrio, en la avenida Lincoln.

El código rojo por el Covid-19, es un código que solo debe aplicarse a otros negocios y giros.

Los escándalos y el ruido ensordecedor de los antros y bares de la avenida Manuel Gómez Morín están de vuelta. Afecta la zona residencial alrededor. Nada los detiene, tienen la venia gubernamental y el silencio de los funcionarios estatales en Juárez. (fotografía tomada del periódico NorteDigital)

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