Por CIRO./

¿Será posible la justicia cuándo es inútil?  ¿O cuándo es útil la justicia? Esta es la pregunta que todos los juarenses se hacen ante los padecimientos de la vulneración de todos sus derechos, donde ya no importa lo que sucedió, sino cómo lo podremos resolver…

La justicia es dar a cada quien lo suyo satisfaciendo las expectativas racionales de los destinatarios de las normas. Personalidad, libertad, seguridad, propiedad e integridad, por que solo de esta manera hay estabilidad política, crecimiento económico, desarrollo social que se debe promover solo bajo la premisa de justicia.

Todo lo que hagamos en contra del estado de derecho se va a volver contra el  propio estado de derecho, el debate, la  dicotomía seguridad y libertad es falsa en ciudad Juárez por que la inseguridad pasa por encima de los derechos fundamentales generando la debilidad del Estado que ha sido aprovechado por la delincuencia.

La fortaleza del Estado no se expresa o se muestra a través de la violencia o la vulneración de los derechos fundamentales, sino por medio de las herramientas que tiene con la aplicación de la ley.

El principio de la legalidad y el respeto a las garantías identifica a un estado de derecho. Pero a un estado democrático lo identifica el principio de cooperación y de globalidad de la acción, no puede ir cada quien por diferente camino.

La agresión, la ignorancia, la miseria dejan de ser disvalores filosóficos cuando el ser humano muere de hambre o personas viven muertas de miedo, como en Juárez, en donde su población se encuentra atrapada en los oleajes sin conocer los vientos mucho menos las corrientes profundas que los provocan.

Todo esto mantiene a los juarenses a  la deriva y muy lejos de lo esencial, por que se encuentra secuestrado por la imagen, la apariencia, el ruido, la sorpresa, generando una convivencia a la deriva de lo accesible, provocado todo ello  por una guerra de la que nadie quería formar parte.

En Juárez la justicia es inútil por que no promueve la esperanza, debería ser un bálsamo que cure, la oración que pacifique o la voz que calme. Esta frontera esta adolorida por la violencia y la incertidumbre y reclama la edificación de nuevas formas para tener un orden fincado en la justicia.

Los juarenses quieren justicia, recuperar su utilidad, han aportado y rendido suficientes cuentas de lo que han hecho, se hace y podrían  hacer en una respuesta a su municipio, a su estado y a México mismo, pero ante tanto vacío de poder tal parece que el único camino que queda es remplazar las instituciones que respetan el derecho de los delincuentes pero vulnera  los de la ciudadanía obligándonos a nadar en el magma de la impunidad.

Commentarios

Leave a Comment

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: