TiteresPor Sergio Armendáriz.<>

Se desarrollará en Ciudad Juárez una presentación pedagógica acerca del tema denominado Títeres educativos, que con toda certeza permitirá un escenario singular de disfrute por parte de los asistentes que concurrirán a deleitarse con la exhibición de las simpáticas marionetas.

Discurro que la activación del teatro guiñol o bien de títeres de ventrílocuo, podría resultar ampliamente benéfica en un módulo de trabajo de capacitación a la mismísima clase política de Ciudad Juárez, del país entero.

Si el político de oficio es reacio a la formación permanente y crítica en torno a su ejercicio profesional, una opción tersa para la contemplación objetiva de su subjetividad narcisista, sería el ponerle enfrente de sí mismo a través de la plasticidad irónica del arte titiritero.

Parece que viene una serie de compañías de diversos ámbitos internacionales, entre otras, argentinas, colombianas, venezolanas y por supuesto, mexicanas. En ese sentido, y aprovechando la esporádica presencia de semejantes talentos, resultaría fabuloso solicitarles una preparación de una trama que en dimensión artística, ridiculizara las conductas ya de por sí humorísticas de muchos de los políticos en activo.

El objetivo sería absolutamente pedagógico, sin propósitos colaterales de daño moral a ninguna persona en lo particular, se representarían fundamentalmente personajes ficticios, cuya correspondencia con la realidad fuera una mera coincidencia.

Sin duda, el autismo de las ambiciones electoreras de la clase política de hoy, ya de por sí, es un espectáculo de cómico patetismo con lamentables consecuencias de depredación social, sin embargo, la mirada social al ser víctima básica de semejante circunstancia, no alcanza a percibir aun todo el valor inteligente que surge de la ridiculización profesional de la política profesional.

Sentido de inteligencia que no se aprende en el acartonamiento conductista de las escuelas, tampoco en la preocupación hogareña de sobrevivencia, menos aun en la distracción boba y chabacana que ofertan los medios de comunicación en sus horarios estelares.

Varias ventajas educativas tendrían los títeres educativos en un escenario esplendoroso como el nuestro, con tanta riqueza de comicidad plástica por explotar; su exhibición constituiría un espejo especial para los implicados directos, es decir, todos los políticos que pudieran percibir lo gracioso de su conducta cotidiana;

También serían ciertamente beneficiados todos aquellos ciudadanos que observaran con ojo crítico, el tierno papel de ser espectadores de un cretinismo de ejercicio del poder que parece multiplicarse al infinito, finalmente, las nuevas generaciones de niños y adolescentes que fueran auditorio respectivo, podrían aprender y desaprender con la dulzura magnífica de la sonrisa deleitosa, o bien, con la expansión terapéutica de la carcajada batiente.

Bienvenidos los títeres educativos, naturalmente inaccesibles a las pretensiones de tentaciones y sobornos, dado que resultaría realmente cómico pensar que algún político sagaz en vísperas de combate electoral. decidiera ofrecer una soterrada ganancia monetaria a los creadores artísticos que hacen arte de la imitación de la caricatura humana.

Sin embargo, lo anterior no resulta del todo impensable, es bien sabido que la trama entre el títere y el titiritero, puede asumir una agónica relación no exclusivamente cómica, sino también trágica, es decir, en sublimes momentos, el títere suplanta al humano, por su parte, el humano vacía su vida vacía, al títere.

Qué bueno que se cuente en Ciudad Juárez con actividades de esta potencialidad de desarrollo cultural; accesibles, divertidas, formadoras de opinión.

Felicidades a los organizadores de la misma, que el II Encuentro Latinoamericano de Títeres Educativos resulte todo un éxito, de la misma manera, el reconocimiento concreto para el Seminario de Ciudad Juárez, la UACJ y las empresas participantes.

Y en serio, que la intelectualización irónica, no empañe la nobleza de pedagogía cívica que el Encuentro contiene.

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