Sergio Armendáriz/10 de Octubre./

“Juárez Competitiva” entra ya directamente a escena. Será inaugurada en su serial de eventos, por la formal presencia del Presidente de la República, Felipe Calderón Hinojosa, el Gobernador del Estado de Chihuahua, César Duarte Jáquez, así como por el Alcalde de Ciudad Juárez, Héctor Murguía Lardizábal. En breve recorrido, recordamos su afortunado peregrinaje de presentación por los espacios institucionales poderosamente simbólicos, como los son en su contexto y proporción respectiva: el Palacio de Gobierno del Estado de Chihuahua, el Centro Municipal de las Artes de Ciudad Juárez, el Alcázar del Castillo de Chapultepec, la Embajada de México en los Estados Unidos, la Casa Blanca, el Departamento de Estado y el Congreso de aquél vecino país. La última estación de este recorrido de alineación de buenas voluntades a todo nivel, lo fue de manera muy reciente el Palacio de Bellas Artes de la capital de nuestro país, en donde se pudo atestiguar la trascendencia de un evento convocado por el sano protagonismo emergente de la sociedad civil en México.

El apoyo es de un consenso absoluto en las instancias de interlocución arriba mencionadas; los actores principales de las mismas se han expresado públicamente con un respaldo inédito y a la vez histórico, para una iniciativa formidable de movilización social, sustentada en propósitos no partidistas, tampoco facciosos, menos electoreros. La convocatoria ha desconcertado a algunos sectores opinantes y no tanto –no tan opinantes-, debido precisamente a su aroma no logrero ni oportunista, alejada del control tradicional corporativo o clientelista a la que hemos sido largamente condicionados como sociedad civil.

Personajes estratégicos en la generación de escenarios políticos, oficiales y civiles, tales como Miguel Alemán Velasco, con quien el Presidente del Consejo Directivo de “Juárez Competitiva”, Carlos Chavira Rodríguez, tuviera una larga conversación en la Ciudad de México; Newt Gingrich, poderoso hombre histórico del legislativo norteamericano, afirmando la grata sorpresa por la expansividad de simpatías a toda escala de este movimiento social en desarrollo, y el empresario mexicano Jorge Vergara, que el pasado sábado por  la tarde, platicara extensamente también con Carlos Chavira, reafirmando su respaldo total a “Juárez Competitiva”.  Las simpatías crecen de manera intensa y a la vez acelerada, las expectativas también reflejan el reconocimiento de un viento fresco, que se distingue de los climas movilizadores de acarreos masivos, de las políticas y los políticos tradicionales en hartazgo identificados. Pasó el entusiasmo democratizador, mediado por los partidos políticos, en la alternancia mexicana sin transición consumada. Si, en ese sentido, a los partidos políticos tocó la misión histórica de garantizar la certeza de los procesos de alternancia del poder en la República, hoy, toca a los movimientos sociales intensos y extensos como “Juárez Competitiva”, consumar la certidumbre del camino abierto para completar la alternancia con su único sentido real, que es la consolidación de la transición democrática. Es decir, el poder para la sociedad, no para los partidos políticos ni para las burocracias gubernamentales, devolviendo al Estado su nobleza sustantiva.

Hoy, que en el mundo entero crecen los “indignados”, más que nunca, se requiere de la organización de la sociedad civil, buscando reactivar la esperanza para desactivar la exasperación, reconstruyendo el horizonte indispensable de futuro, estableciendo lazos sociales de concordia y cordialidad entre las generaciones que habitamos en el presente esta sociedad, que tiene un consumo electrónico, pero a la vez necesidades aldeanas. En esa dirección de organización colectiva, “Juárez Competitiva” desea convertirse en un movimiento permanente que teja la urdimbre de renovados quehaceres cívicos, reasumiendo la política como creadora de formidables lazos sociales, concibiendo y tratando al ciudadano como el núcleo fundamental de la “polis”, es decir, de la ciudad misma. En lo inmediato, las puertas de la percepción se entreabren –dijera Octavio Paz-, a través de los 15 días de celebración de eventos, como acordes del concierto fronterizo de una ciudad que ya es mundialmente competitiva desde hace tiempo. Luz a las sombras. ¡Juárez Sí!

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