Por Mario Héctor SILVA.

CIUDAD JUAREZ.–  Marisela Escobedo Ortíz, la madre de Rubí Marisol, la joven que fue asesinada por su concubino, Sergio Rafael Barraza, absuelto por el Tribunal Oral, la semana pasada, inició este día una nueva caminata en protesta por lo que considera un injusticia de jueces y abogados.

La mujer marchó semidesnuda –cubierta con las fotografías de su hija-, por el Eje Vial Juan Gabriel  y hasta la ciudad judicial, para pedir el apoyo a la comunidad, y “que no se queden callados ante injusticias de las autoridades”…

Ver Entrevista ¿Dónde Estaba Dios?…En este mismo espacio:

Desde que un día 9 de mayo de 2006,  su hija Rubí Marisol partió para separarse de la familia, hasta el día de su muerte, Marisela Escobedo les dijo a sus cuatro hijos que no habría más fiestas. Ni de día de las madres como tampoco de Navidad.

El día que conoció el veredicto de los jueces que se pronunciaron por la absolución a favor del homicida de su hija,  ese mismo día murió –literalmente-, Marisela. “No escuche más, caí en shock…”.

Recuerda que fue justo un día anterior al festejo de las madres, cuando Rubí Marisol de 16 años se fue con Sergio Rafael Barraza Bocanegra, que dos años después habría de confesar que él la había asesinado y la había enterrado para ocultar el homicidio. Así se lo dijo a un agente ministerial cuando entonces fue aprehendido.

Se fue con él y era el día anterior al día de las madres. No la tuvimos con nosotros,  pero ese día me llegaron las rosas –las que me gustaban-, y habían sido encargadas y pagadas con anticipación a la florería. “No tenia pensado irse, pero el 10 de mayo llegaron esas flores. Eran un arreglo de rosas rojas con girasol, que siempre les dije que me llevaran cuando quisieran regalarme algo”, recordó.

“…Hubiera preferido que no se me fuera a todas las flores del mundo, ¡fue muy doloroso!”, comenta Marisela Escobedo en entrevista a El Universal.
Las fotografías de Rubí Marisol están en la sala de la vivienda, y retratan por si solas la belleza de una joven llena de vida y de plenitud.  Había estudiado en la escuela católica de Father Yermo en El Paso, Texas.

No hace ni quince días, cuando el caso de Marisela y de su hija Rubí Marisol dio la vuelta al mundo. Los jueces del Tribunal fallaron a favor del asesino confeso de su hija, el mismo hombre al que, paradójicamente Marisela le abrió las puertas para que trabajara en el negocio de la familia…

Marisela ‘murió’ ese día. De hecho, confiesa que tras escuchar el término de absolución en la sala donde se llevaba el juicio oral, llegó el shock y el reclamo llegó hasta el mismo Dios.

“Donde estaba Dios cuando él (Sergio) asesinó a mi hija?”, pensó.
-La palabra “absolución”, “absolución”, “absolución” daba vueltas repetidamente en mi cabeza, y es entonces cuando reaccionó y aviento la Biblia y empiezo a aullar de dolor –sí, a aullar, no hay otro término-, se apresura para aclarar que es el término utilizado que describe lo que entonces sintió.

En medio de la entrevista y como fondo, se escucha de un reproductor de sonido que está cerca de la cocina “Tu fidelidad es grande…”, del cantante cristiano Marcos Witt.

El caso del asesinato de su hija, revela, dañó no solamente el bienestar y la tranquilidad de la familia, sino también el de su fe cristiana.

Una vida que se repite.

El siguiente 10 de mayo de 2007 tampoco hubo contacto de la hija con su madre. Marisela asegura que fue por lo posesivo que era la pareja sentimental de su hija, que le llevaba nueve años de diferencia y un estadio emocional distinto y con mayor experiencia de vida.

Rubí no pudo vivir la juventud  y las fiestas de sus amigas…
Al año siguiente, el 10 de mayo de 2008, debido a su avanzado estado de embarazo, Rubí Marisol decidió pedir ayuda económica y material a su madre, que gustosa ésta le proporcionó.

Marisela dice que ella empezaba a pedir ayuda,  no tenían dinero y entonces empezaron a venir todos los días.

Recordó que quien se convirtió en el asesino de su hija, era su empleado en un negocio de muebles que había iniciado su esposo. Y entonces se le dio trabajo a él.

En los antecedentes de Sergio, se supo –desde que se llegó a la familia de Rubí- que tenía una concubina y una hija de cinco años, que posteriormente dejaría por una adolescente. Mi hija era la segunda concubina y también engendraría una niña: Heire Rubí, que tiene ahora dos años recién cumplidos.

El 10 de mayo de 2009 las circunstancias dieron un nuevo giro alrededor de la familia.  Los problemas intrafamiliares habían crecido.

“Ella se dio cuenta de que no había vivido su juventud como sus amigas…Rubí Marisol dejo en el camino su fiesta de quince años y hasta un dinero que su madre le había dado y que se guardaba para que su hija comprara su vestido, se pagara el salón y que la fiesta fuera similar a la fiesta de su hermana Jessica.

“Desde entonces –desde que Rubí Salió el 9 de mayo de 2006- ya no ha habido fiestas; ni de día de madres, ni de navidades”. -Cada quien siente su dolor-. Ellos (los hijos) no tienen la culpa, pero su perder una madre es duro, perder a una hija “fue un golpe muy terrible”.

Con la perdida de mi hija nos quedamos cortos, no se puede describir el dolor y por las condiciones de esa muerte ya no hay festejos…Luego –casi en milésimas de segundos- dice que por tratarse de la hija de Rubí –“que no tiene la culpa de lo ocurrido, ni sabe nada”, según le han hecho ver sus hijos-, hubo pastel y fotografías para Heire que ahora tiene dos años,  y fue en “memoria de mi hija”, aunque no hubo una fiesta.

Y en medio de ese doloroso trance, la madre de Rubí Marisol demanda justicia.

Cuando el mismo día de la entrevista, se le hizo saber que las autoridades habían recapturado al homicida de su hijo, Marisela no tenia confirmado aun nada oficial por parte de las autoridades. “No puedo decir que se me hizo justicia”.

“Existía una lucecita de esperanza…todo estaba mal, pero ella (Rubí) estaba por allí”…

Sergio Rafael había confesado que había asesinado a Rubí “porque la encontró con otro hombre”.

Ahora Marisela pide la pena máxima: “Sesenta años”, porque asegura que existen otros casos que han sido ganados, en los que a los feminicidas sólo les han dado 30 años, cuando a los secuestradores se les da hasta 75 años…
-Yo no voy a aceptar una sentencia menor a los sesenta años,-porqué cuál es el mensaje que le están mandando los jueces a la sociedad, pregunta la madre de Rubí.

Se requiere que sea una pena ejemplar para la protección de otras jovencitas. Y nadie –deja en claro- va a venir a dañarme a mi familia, asevera categórica Marisela.

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