OJINAGA.— Los insumos destinados a la producción agrícola deben tener un trato preferencial en función de los grandes intereses nacionales para rescatar la economía del campo, expuso el director estatal de la Fundación Equidad y Progreso, Jaime García Chávez durante su visita a esta ciudad fronteriza para promover la precandidatura de Marcelo Ebrard Casaubón.
Ante los cuestionamientos de los medios de comunicación, García Chávez respondió que lo anterior es resultado de “una contradicción” porque en el Tratado de Libre Comercio (TLC) que se suscribió por parte de México en 1994 durante el mandato de Salinas, “se incluyeron cláusulas que prácticamente se convirtieron en actas de defunción para el campo mexicano que afectaron a muchos productos”, tales como los cereales, los granos, entre otros.
“Desde la precampaña de Marcelo Ebrard estamos proponiendo una reorientación de la economía, una reorientación que implica que México deje de ser la gran máquina productora de pobres. Actualmente tenemos 50 millones de personas en la pobreza, muchos en la pobreza extrema, otros en la pobreza patrimonial, pero a fin de cuentas en la pobreza; y uno de los problemas es precisamente el campo, para el cual es indispensable protegerlo, es indispensable cuidar”, explicó el político camarguense.
Incluso –dijo– los productos agrícolas ancestrales surgidos en Mesoamérica, que incluía a lo que hoy es México, como el maíz, el cacao, “y una infinidad de productos que están incluso en el mercado mundial, lamentablemente casi no existen en su zonas de origen y no hay lo que se llama la soberanía alimentaria”.
Reiteró que para encarar este reto la propuesta de Ebrard es brindar protección a los cultivos nacionales, recuperando la capacidad de producir lo que la población mexicana consuma, vender al extranjero los excedentes y adquirir estrictamente lo que haga falta internamente.
“Imagínense –indicó– que tengamos que depender del exterior hasta para la alimentación, cuando tenemos tierras, aguas y costas que pueden generar un estado de beneficio que se refleje en la mesa a la hora que comemos con nuestras familias”.
Al mismo tiempo señaló la contradicción sobre el hecho de que Estados Unidos, “que tanto nos presiona en nuestras decisiones económicas, su propia economía agrícola está fuertemente protegida, o sea, hay subsidios, mientras que aquí, en México, con estos gobiernos de modelo neoliberal, a los productores se les obliga a que terminen con los subsidios”. Entonces, añadió, “tiene que haber una política racional de subsidios, tiene que verse muy adecuadamente todo lo que se refiere a electricidad, diesel, gasolinas.
Desgraciadamente nos vanagloriamos de que el petróleo es nuestro pero no lo empleamos justamente para que se produzca aquí. Vemos un campo menonita y se nota la prosperidad, y pasamos por el ejido y encontramos pobreza, atraso. Esto no nos debe llevar a pensar que unos están hechos de una pasta humana y otros de otra. Se requiere una visión integral de la sociedad, de la economía agrícola, capacitar, proteger, destinar los insumos, hacer de la energía y de los recursos energéticos algo vital y estratégico, y diferenciarlo para que la economía nacional tenga capacidad de recuperar el mercado interno y adquirir en el exterior únicamente lo que nos haga falta, garantizando la alimentación para los mexicanos”.
Finalmente hizo saber a los medios que “de todos los aspirantes a la candidatura a la presidencia de la república, el que ha puesto el acento en el mercado interno y como un capítulo muy especial en la economía del campo mexicano, es precisamente Marcelo Ebrard”.

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