Por Bárbara VAZQUEZ.

CIUDAD JUÁREZ.– Un llamado al arrepentimiento y a la conversión, dirigido a los homicidas pertenecientes al crimen organizado, hizo este domingo el obispo Renato Ascencio León, a propósito de los hechos sangrientos ocurridos a las puertas de la parroquia El Señor de la Misericordia el pasado viernes.

El pastor de los católicos juarenses se refirió al hecho durante su homilía, y posteriormente en rueda de prensa en la sacristía, dio lectura a un documentos y dio por cerrado el tema ya que no aceptó preguntas de los reporteros.

El documento, que precisa algunos detalles sobre los hechos,  se transcribe a continuación.

Como nos han dado a conocer los medios de comunicación del día de ayer, el viernes 7 pasado, a las 6.15 de la tarde, en el atrio del templo parroquial del Señor de la Misericordia, ubicado en las calles Valentín Fuentes y Simona Barba, se realizó un hecho violento que condenamos, como condenamos cualquier otro acontecimiento violento que se dé en nuestra comunidad.

Los acontecimientos sucedieron de la siguiente manera:
Un grupo de personas armadas llegaron (sic) hasta el atrio del templo con lujo de violencia y ¨levantaron¨ a tres personas y dieron muerte a otra más. Esta situación que provocó pánico y miedo en todos los presentes que estaban en el atrio, al mismo tiempo que hubo desconcierto y miedo por el movimiento que provocó esta situación en las afueras del templo y de las personas que estaban en oración en su interior.
Este hecho nos cuestiona y nos hace reflexionar por la falta de respeto a la dignidad de la persona y a la vida en si, ahora infiltrándose hasta los límites de un lugar sagrado, donde se reunen los fieles a la oración y a la Eucaristía; esto muestra que ya no se tiene respeto ni a Dios ni a sus criaturas, así como tampoco a sus mandamientos y al fin para el que hemos sido creados.
En el Evangelio de este Domingo de Pascua, nuestro Señor Jesucristo nos dice: ¨El que me ama se mantendrá fiel a mis palabras¨, por este motivo, como obispo de esta Diócesis de Ciudad Juárez siento el compromiso y el deber de fidelidad a Jesucristo para exhortar a tiempo y a destiempo, como dice San Pablo, para pedirles a todos que la presencia misericordiosa de Dios habite en el corazón de todos.
El Buen Pastor cuida a sus ovejas de las fauces de los lobos que destruyen, hieren y matan. Les pido a quienes provocan el miedo y el dolor de tanta gente, que dejen de hacer el mal y se acerquen al Dios de la paz, Jesucristo nuestro Señor, que nos dice en este domingo: ¨El que me ama, mi Padre le amará y vendremos a él y haremos en él nuestra morada¨ (Juan 14, 23-29).

Pido a Dios que su Espíritu haga que el corazón de los que destruyen y asesinan vuelva a Dios con una conversión sincera y un arrepentimiento verdadero. A los que sufren por estos actos violentos, los acompañamos con las plabaras mismas de Jesús: ¨No tengan miedo, yo he vencido al mundo¨.

Manifestamos nuestra preocupación por la afectación al tejido social, las muertes violentas, los robos, los levantones y, en general, la falta de caridad, como contrarias al Reino de Dios; pero al mismo tiempo, con el Apocalipsis del Apóstol San Juan (21, 1-5) les recuerdo que Dios hará nuevas todas las cosas: Ciudad Juárez, Dios te hará nueva, volverá la paz y la alegría, Él es capaz de transformar el llanto en gozo y la tristeza en alegría, tendremos un cielo nuevo y una tierra nueva cuando nos volvamos a Dios de todo corazón, como dice su Palabra: ¨Déjense reconciliar por Dios¨. Volvamos a Él de todo corazón y digámosle: ¨Crea, Señor, en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme… (Salmo 50).

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