ObamaWASHINGTON.- Haciendo a un lado la paliza electoral que costó a su partido la mayoría en el Senado, ayer el presidente Obama dijo estar ansioso por colaborar con los republicanos a fin de encontrar terreno común durante los últimos dos años de su presidencia, a pesar de prometer seguir adelante con las medidas unilaterales en el tema de la reforma migratoria, no obstante las fuertes objeciones republicanas.

Pese a que el senador republicano por Kentucky Mitch McConnel señaló que un decreto migratorio —vía orden ejecutiva— de Obama “envenenaría el pozo de la cooperación bipartista”, el mandatario se comprometió a no dar marcha atrás a su promesa de reformar él solo el sistema inmigratorio.

“Lo que no voy a hacer es nada más esperar”, señaló Obama.

“El pueblo estadounidense cree abrumadoramente que esta ciudad no está trabajando bien”, expresó el presidente en rueda de prensa efectuada en la adornada Sala Este de la Casa Blanca, durante la cual rehusó “leer las hojas de té” de las elecciones o decirse merecedor de la culpa por los resultados. “Como presidente, me hace rendir cuentas, cual debe ser, para que funcione mejor”.

Fue lo más cerca que Obama estuvo de aceptar la responsabilidad por los severos resultados del martes durante la convivencia con los reporteros en la cual se mostró inexorablemente optimista.

“Esto no me deprime, me da energía”, dijo Obama. Como para enfatizar su enfoque hacia el futuro, inició la sesión haciendo un llamado a que el Congreso tome medidas inmediatas en torno a la solicitud de fondos de emergencia para combatir el ébola y para autorizar acciones militares contra el grupo terrorista que se hace llamar Estado Islámico.

El Presidente señaló asimismo estar dispuesto a hacer concesiones con los republicanos en lo referente al comercio, la reforma fiscal empresarial y el presupuesto de infraestructura, prometiendo acercarse a los líderes del partido rival.

“Si no están funcionando los medios con los que estamos acercándonos a los republicanos en el Congreso, voy a probar cosas distintas, ya sea beber un trago con Mitch McConnell o dejar que Johan Boehner vuelva a ganarme al golf”, dijo riendo el Presidente.

Pero minutos después de que McConnell dijera en su propia rueda de prensa que el presente año una medida ejecutiva inmigratoria envenenaría el pozo de la cooperación bipartidista durante el resto del mandato de Obama, el Presidente se comprometió a no dar marcha atrás a su promesa de tomar él solo medidas con el propósito de reformar el sistema de inmigración.

“Lo que no voy a hacer es nada más esperar”, señaló, agregando que “el pueblo estadounidense hizo saber algo —algo que ya lleva varias elecciones diciendo. Los estadounidenses esperan que las personas a quienes eligen para representarlos trabajen tanto como ellos”.

Durante su propia conferencia de prensa, el senador Mitch McConnell, quien probablemente el año próximo dirija a la mayoría republicana en el Senado, prometió en Louisville, Kentucky, un espíritu de cooperación y concertación con Obama a pesar de advertir que en Washington un gobierno de división más marcada conduciría irremediablemente a drásticos desacuerdos partidistas.

“Cuando el pueblo estadounidense elige un gobierno dividido, no creo que signifique que no quiera que nosotros no hagamos nada”, dijo McConnell a los reporteros durante su primera rueda de prensa desde que su partido apaleó a los demócratas en las elecciones del martes. “Debemos comenzar con la postura de que quizá haya algunas cosas en las que podamos llegar a un acuerdo para el progreso del país”.

McConnell evadió básicamente los temas más divisivos y con probabilidad de generar conflictos entre los miembros de su partido y Obama. Y minimizó las diferencias ideológicas entre sus propios compañeros que podrían obstaculizar los esfuerzos de negociar con el Presidente.

Pero prometió hacer que el Senado “vuelva a trabajar” cambiando las reglas en la cámara. Y prometió categóricamente que el Congreso no suspenderá las actividades del Gobierno ni faltará a los pagos de la deuda nacional por disputas relativas al estado financiero del país.

El líder republicano manifestó que Obama le llamó ayer y que tocó temas que tal vez conformen el núcleo de una agenda común, incluyendo convenios comerciales que los legisladores republicanos apoyan sólidamente. McConnell describió su relación con Obama como “cordial” en el transcurso de los últimos años.

“Aquí no hay ningún problema de carácter ni nada así”, dijo McConnell.  (The New York Times)

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