CIUDAD JUÁREZ.- Los católicos salieron a las calles este domingo en la edición número 16 de la Magna Peregrinación Guadalupana.

Como nunca antes, los juarenses piden porque se vaya ya violencia y regrese la paz.

La peregrinación partió de La Cementera rumbo a la Catedral de Nuestra Señora de Guadalupe, en un trayecto de aproximadamente 20 kilómetros que la gran mayoría de los participantes realizaron a pie.

Danzas de matachines, altares a bordo de plataformas de trailer y en remolques (tráilas), así como personas en sillas de ruedas y padres con sus niños sobre los hombros, conformaron la procesión.

Personajes inspirados en la narcoguerra, también participaron: un grupo de jóvenes caracterizados como sicarios con todo y pasamontañas y arma en mano, así como otros como militar y la muerte (aunque sin su guadaña).

Un grupo de peregrinos hizo el trayecto en un autobús último modelo con la razón social Aerobús y con una imagen de la Guadalupana en la parte frontal.

Unos se vistieron para la ocasión con el atuendo guadalupano y otros optaron por  la camiseta de campaña de Teto Murguía.

Un joven fue caracterizado como el obispo Renato Ascencio León, en uno de los carros alegóricos.

El obispo de la Diócesis tampoco participó en la misa de las 14:00, que fue oficiada por monseñor René Blanco en el interior de Catedral, y simultáneamente en el atrio por el presbítero Aristeo Baca, de la parroquia Santa María de la Montaña.

Los organizadores estimaron en unos siete mil los participantes en la XVI Magna Peregrinación Guadalupana.

El evento masivo fue vigilado por la Policía Municipal con la ayuda de elementos caninos.

La columna humana fue encabezada por elementos de la Dirección de Tránsito, y cerrada por la Policía Montada.

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