Sergio SarmientoPor Sergio SARMIENTO./5 de Noviembre./

“Sabemos que están vivos” me decía ayer Manuel Martínez, vocero del Comité de Padres de los Estudiantes Normalistas de Ayotzinapa: Cuando le pregunté cómo lo sabía, me respondió: “Por la situación que se está viviendo en el estado de Guerrero.”

Ayer también conversé con el gobernador Rogelio Ortega, el académico de izquierda que tras la renuncia de Ángel Aguirre ha quedado como gobernador de Guerrero. Él me dijo que tenía “indicios” de que los jóvenes están vivos.

El periódico Reforma, sin embargo, ha publicado declaraciones de integrantes de Guerreros Unidos, la banda criminal a la que fueron entregados los normalistas, que dicen que éstos fueron ejecutados y enterrados. El padre Alejandro Solalinde afirmó a su vez que unos testigos le dijeron que los estudiantes habían sido ejecutados y quemados, pero esto hizo que se molestaran con él los líderes del Comité de Padres de Ayotzinapa que insisten que sus hijos están vivos.

El Gobierno tiene obligación de esclarecer el crimen contra los normalistas y detener a los responsables. Esto parece haberlo hecho con razonable celeridad. Hace unos días se anunciaba que el número de detenidos había llegado a 56. Ayer fueron detenidos el ex presidente municipal de Iguala, José Luis Abarca, y su esposa, María de los Ángeles Pineda, a quienes la PGR ha responsabilizado de los hechos del 26 y el 27 de septiembre. Desde un punto de vista de procuración de justicia, la PGR parece haber resuelto el caso.

El Gobierno tiene también la obligación de tomar medidas para controlar la violencia que se vive en el país. El caso de los 43 de Ayotzinapa no es aislado. Miles son asesinados cada año en México por el crimen organizado o simplemente desaparecen sin que el Estado parezca tener la capacidad de hacer algo al respecto.

Pero el Gobierno no puede hacer milagros. No puede devolver la vida a quien la ha perdido. Quizá por eso se le exige la entrega con vida de los normalistas… precisamente porque no puede hacerlo.

Exigir lo imposible es un desplante político que justifica tomar acciones cada vez más radicales. Si el Gobierno no puede cumplir, entonces hay que eliminarlo con una revolución. Por lo pronto ya hemos visto cómo los normalistas, la CETEG y otras organizaciones secuestran autobuses, roban el contenido de vehículos de reparto, cobran peaje en las casetas de autopistas y queman edificios públicos mientras exigen la presentación con vida de los normalistas desaparecidos.

Ayotzinapa tiene una larga tradición revolucionaria. La escuela está llena de imágenes de la mitología de la revuelta armada. Las clases en la normal rural tienen el propósito de adiestrar a cuadros para la revolución más que el de preparar a maestros para la enseñanza. Muchos de los padres de los chicos hoy desaparecidos son producto de ese sistema y buscan mantener viva la ideología revolucionaria.

La desaparición o muerte de los normalistas es hoy la excusa para buscar el cambio de régimen. Por eso el Gobierno de Peña Nieto ha sido tan cauto. Ningún intento ha habido de detener a manifestantes que abiertamente violan la ley.

El Gobierno tiene temor de que cualquier acción sea el cerillo que encienda el combustible que se ha regado por el país.

El presidente Peña Nieto enfrenta el mayor reto de su sexenio. El problema no es resolver un caso judicial que parece ya resuelto sino manejar con inteligencia un movimiento que busca aprovechar a los mártires de Ayotzinapa para derrocar a un régimen liberal democrático y establecer un nuevo sistema político y económico.

Salario Maduro

Nicolás Maduro, el presidente de Venezuela, se les adelantó a Miguel Ángel Mancera y Gustavo Madero. Ayer anunció un nuevo aumento del salario mínimo en Venezuela, el tercero en lo que va de este año. Esto significa, supongo, que los trabajadores de Venezuela son cada vez más ricos y los de México cada vez más pobres, porque nuestro salario mínimo es muy inferior.

Commentarios

Leave a Comment

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: