Por Ciro./

No es nuevo. Siempre se supo que algunos jerarcas y pastores de la iglesia católica de  una u otra forma reciben “limosnas” provenientes de capos del narcotráfico pero no fue sino hasta que se les descubrió y evidenció la construcción de un templo cuando se decidieron  “escupir al cielo”. “Qué estado de la República o de la sociedad no ha sido penetrado por el narcotráfico?, donde desde gobernadores hasta militares, empresarios, medios y miembros del clero están inmiscuidos” señala el editorial del semanario Desde la Fe.

Luego relata que la iglesia católica aceptó dinero del “más sucio y sanguinario negocio” el narcotráfico que pudo haber sido utilizado en algunas comunidades para “la construcción” de algunas capillas, lo cual resulta inmoral y doblemente condenable y nada justifica que se pueda aceptar esta situación. Pero lo hicieron y lo lavaron.

El arzobispado se pregunta ¿Qué estado de la República esta libre de este flagelo? ¿Qué sector de la población no esta involucrado con el poder corruptor del narcotráfico y la delincuencia que de ello se deriva? pretendiendo con ello justificarse.

¿Acaso no se predica con el ejemplo? O será que como dicen en su artículo Barbarie Inhumana que se justifica en algunos pueblos y comunidades a los narcotraficantes por que se les considera benefactores pero que se debe razonar más allá de la indignación y el repudio.

Agrega que “en la conciencia de los gobernantes de todos los niveles esta el desastre de lo que estamos viviendo; en la conciencia de empresarios deshonestos que se han prestado para lavar dinero esta también el origen de tanta sangre derramada; en la conciencia de muchos ciudadanos que han buscado el dinero fácil, esta la causa de este problema generalizado”. Pero para la conciencia de los jerarcas católicos, ¿está bien recibir narcodádivas de los narcodevotos?.

Pidió el arzobispado un “basta ya” a las complicidades, la impunidad e indiferencia de la sociedad. Lo que no aclara el documento es que hará la iglesia con las narco limosnas, que harán los jerarcas y pastores católicos cuando les llegan los gruesos fajos de billetes como “limosna.” Las retornaran a sus “benefactores” o los denunciaran ante las autoridades.

Escupiendo al cielo les cayó saliva aunque aún tienen la defensa de la creencia que podrá justificar estas “limosnas” aduciendo que les fueron dadas en “secreto de confesión” lo que para muchos solo tiene un significado que debe ser calificado como hipocresía.

Con el cinismo mal sano de quien arroja la piedra y esconde la mano manifiestan en su perorata de justificación no querer denunciar a estos narcodevotos por que no es trabajo que les corresponda. ¿Será real su arrepentimiento o es una campaña de presión para obtener mayor suma de narcolimosnas?

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