Por Mario Héctor Silva./

Doña Trinidad Ibarra./

La señora Trinidad Ibarra Varcena, falleció, en medio de la soledad y en total abandono, de los suyos y de las autoridades gubernamentales, según consta en el certificado de defunción expedido por la secretaría de salud el pasado 11 de septiembre de este año. La diabetes, la hipertensión y diversas complicaciones internas, la condujeron a la siempre inevitable muerte.

La mujer de 73 años, era originaria del estado de Guanajuato, pero estaba clasificada con el número de folio 85139, y era, al menos en el papel, beneficiaria de una beca alimentaria en el programa Chihuahua Vive a Plenitud, por el monto de 862 pesos.

El 13 de agosto de 2006, por alguna razón, la mujer que se encontraba hospitalizada, fue canalizada por la responsable del programa Vive a Plenitud, Laura Domínguez a Juventud y Senectud AC.

En el colmo de las desgracias, los allegados a la septuageniaria mujer aseguran que Doña Trinidad Ibarra jamás contó con los recursos prometidos por el gobierno. Como colofón, el 23 de agosto de este mismo año, días antes de su muerte, la asociación civil tuvo que pedir la dispensa de gastos generados al director del HG, Alfonso Sánchez Brito.

Ibarra Varcena, es solo una de las muchas mujeres que fueron inscritas bajo los folios del gobierno estatal en los tiempos del ex mandatario, José Reyes Baeza, pero a las que jamás se entregó un solo centavo.

El anterior es sólo uno de centenares de casos, donde los recursos económicos de un programa social jamás llegaron. El dinero fue enviado por los bancos, pero las tarjeas y/o monederos electrónicos se quedaron en unas cuantas manos y  a cargo del personal y de las instrucciones de la entonces jefa del programa, Laura Domínguez Esquivel.

Hoy, Domínguez Esquivel es regidora del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en el Ayuntamiento de Juárez, y las acusaciones y señalamientos en su contra, podrían derivar en una investigación a fondo.

Saldos del Informe./

El virtual candidato presidencial del PRI, Enrique Peña Nieto es un hombre afortunado y lo es más el gobernador, César Duarte Jáquez.

Es posible que otra hubiera sido la historia, si el ex gobernador del estado mexiquense no hubiera logrado zafar a tiempo, uno de sus pies, que prácticamente lo dejo en vilo por milésimas de segundos, cuando éste bajo del helicóptero que lo trasladó del Aeropuerto Internacional de la ciudad de Chihuahua, al Centro de Convenciones. Peña Nieto – como en la política-, cayó bien parado.

En el mismo aparato viajaban también, además del anfitrión, César Duarte, la gobernadora del estado de Yucatán, Yvonne Ortega y la ex dirigente nacional del PRI, Beatriz Paredes Rangel. Vaya susto que se llevó el aspirante a la Presidencia de la República. Realmente muy pocos con excepción de algunos periodistas, se enteraron del incidente.

El evento, tuvo dos caras políticas. La del anfitrión chihuahuense y la de Enrique Peña Nieto que acaparó los reflectores y que, a su paso por el pasillo, aprovechó para dejarse querer, saludando a todos y cada uno de los asistentes que se encontraban sobre los laterales de la sillería del centro de convenciones.

El poder de convocatoria del mandatario chihuahuense que reunió a 15 gobernadores priistas, incluido el líder nacional del PRI, además de otros líderes de los sectores sindicales, fue solo una muestra de que Chihuahua tendrá influencia en la política nacional a partir de 2012.

Por cierto que la secretaria general del PRI, Graciela Ortíz González, demostró que tiene más que una excelente relación y confianza con el mexiquense.

Apenas minutos antes de que iniciara de manera formal la ceremonia protocolaria del Primer Informe, la secretaria general de Gobierno, saludó a Peña Nieto, y le limpió el rostro.

Por cierto que los de la capital, que apenas unos días antes habían sido enviados –literalmente-, por un tubo por parte del Presidente Municipal, Héctor Murguía Lardizábal, decidieron ponerlo en su lugar.

Teto ocupó uno de los espacios de la sillería lateral, en tanto que su homologo chihuahuense, Marco Adán Quezada, tuvo acomodo en la primera línea de sillas, la misma donde fueron acomodados los invitados especiales y los gobernadores. Y justo a su lado, estaba la señora Secretaria General de Gobierno.

Qué decir, de lo penoso que debió resultar para el alcalde juarense, que tuvo que entrar por la puerta general, y su gente en cadena, tomados de la mano, entre centenares de personas que se arremolinaban en las puertas centrales del Centro de Convenciones, apenas a un lado de los arcos detectores de metal.

No hubo VIP para Teto, mientras que la clase política distinguida ingresó por accesos especiales, por enfrente y por detrás del inmueble de la capital. Ninguna consideración para un alcalde que le negó su apoyo al gobernador. ¡Ni hablar!…Dicen que le dieron solamente el trato que Héctor Agustín merece.

Quien se aseguró de llevar a la gente que se requería para las porras y los aplausos en el evento por Ciudad Juárez, a Duarte y a Peña Nieto fue la presidenta de la Junta de Aguas y Saneamiento (JMAS), Nora Elena Yú.

Por cierto que como parte de los movimientos que se habrán de registrar en la capital, quien ya encontró cabida en el aparato estatal es el ex jefe de la SEECH, Alfredo Aguirre Carrete, quien ya fue llamado para participar al lado de Joel Sandoval Tarín, subsecretario de Planeación y Administración en la Secretaria de Educación, Cultura y Deporte.

Desde esta semana, Aguirre Carrete, un hombre identificado con el líder de la bancada del PRI en el Congreso del Estado, Enrique Serrano y de la presidenta del PRI en Juárez, Adriana Terrazas empieza a trabajar y tendrá que buscar casa para cumplir con las expectativas laborales.

Movimientos./

Tras rendir su primer informe de actividades en la gestión administrativa, el gobernador de Chihuahua, César Duarte Jáquez, tiene encima varias tareas y, una de las más importantes, es el reajuste que sufrirá su gabinete, con la salida de algunos funcionarios de primerísimo nivel.

Las especulaciones sobreabundan, pero se habla de que se va, el secretario de Hacienda, Cristian Rodallegas y con él, el actual secretario de Economía, Alberto Cretín, además de otros movimientos que se registrarán como parte de un reajuste general.

De los pocos que prácticamente tienen asegurada su permanencia en su puesto son Javier Garfio Pacheco, de Obras Públicas; Carlos Manuel Salas en la Fiscalía General y Fernando Uriarte en Fomento Social. Además de la Secretaria General, que posiblemente se vaya del gobierno, pero ésta directamente a buscar la senaduría por Chihuahua.

Otros funcionarios de segundo nivel y en la frontera, también serán removidos en las próximas semanas, porque al decir de los allegados al mandatario, el gobernador quiere colaboradores que se muevan al ritmo y a la dinámica de las necesidades que exige Chihuahua.

El diputado 20./

Ya se veía venir. Las disputas internas por unos cuantos pesos,  entre la protegida de los Cabada, Alva Almazán –simpatizante del Verde-, y la ex presidenta estatal del PVEM, María Ávila Serna, finalmente desembocaron en un rompimiento que le viene como anillo al dedo a la diputada local.

Ayer el líder de los priistas en la sexagésima tercera legislatura, Enrique Serrano, dijo que se trata solo de tiempo y de trámites, para que Almazán sea la diputada número 20 de la fracción del PRI, lo que fortalecerá aún más el ya de por si planchado Congreso del Estado, del que por cierto, se nota muy poco la oposición política, lo que habla más que bien de los oficios del líder juarense.

Ya desde hace algunas semanas, Alva obedecía y seguía mas a los diputados priístas que a los que se supone eran los compañeros del partido que le abrió las puertas a la legislatura del congreso.

El coordinador del PRI, Enrique Serrano, precisó que Almazán ya inició su solicitud de afiliación al PRI, por lo que será el Comité Ejecutivo Nacional a través de la Comisión de Honor y Justicia la que debe dictaminar al respecto.

El verde se queda por ahora solamente con Brenda Ríos, y a la espera del próximo movimiento que haga Ávila Serna, que sin duda, está empeñada en mantenerse en la política y de volver a algún lugar en la capital.

Mientras tanto, Serrano busca que las diferencias internas en ese partido no vayan a provocar algún problema en la relación institucional que tiene el PRI con el PVEM.

Comentarios: elLa Torre Fuerte@gmail.com

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