Por CIRO./3 de Octubre./

Las inercias políticas, sociales, económicas, militares y policiales de los años 80s desde entonces generó el discurso político anti narco como la llamada lucha contra este flagelo que a casi tres décadas degenero en el baño de sangre e inseguridad que ahora padece México.

Desde esta época inicia a ser identificado la utilización política del discurso como medio de justificación para ejercer un férreo y violento control contra los mexicanos y quienes habitan este país.

Estos años se caracterizaron por los cambios socio-económicos y políticos que generaron el descontento social en México, generalmente en las entidades mayormente deprimidas, desencadenando importantes huelgas, protestas y manifestaciones lo que amagaba con un estallido social.

La violenta represión de las ideas disidentes – 1960-1970- fue el principal problema para los gobiernos mexicanos y aunque cuestionada a nivel internacional tuvo que ser aplicada una nueva estrategia de control ciudadano dando paso al nacimiento de los cárteles de la droga.

Aunque en los años ochenta se nota una cierta apertura social a pesar de presiones  y las dificultades gubernamentales a consecuencia del descontento social generado por la crisis económica, devaluación de la moneda y la crisis alimentaria en grandes zonas del país, el descontento social creció cuando se demostró la convivencia entre la más exagerada opulencia  conviviendo en el hambre y la desnutrición de la mayoría de los mexicanos.

Los escándalos de corrupción política, económica, empresarial y demás que demostraron la existencia de poderosas redes clientelares en el epicentro del sistema mexicano orillo a los gobiernos de México a signar acuerdos internacionales  en materia antidrogas atacando los cultivos de estupefacientes que años atrás autorizara a petición de los vecinos del norte.

Desde ese entonces la economía de México quedo atrapada por el narcotráfico y por la llamada “certificación” que anualmente hacia el gobierno gringo al mexicano no obstante que el creciente consumo de drogas en Estados Unidos alentaba el tráfico volviendo al  país de el  Sol Azteca el más grande trampolín.

Quien no recuerda aun la llamada Operación Cóndor -1976- aquella que fuera anunciada con gran publicidad por el gobierno de México y la cual llevaban a cabo de manera conjunta el Ejercito Mexicano y personal de la Procuraduría General de la República.

Los viejos capos como Rafael Caro Quintero, Ernesto Fonseca Carrillo, El Güero Palma, Miguel Ángel Félix Gallardo, El Cochiloco y los que aun quedan en libertad de aquella estirpe El Mayo Zambada y El Azul, fueron los que dieron prácticamente inicio a los que fuera el primer cártel en el país.

Aunque el gobierno norteamericano combate fuera de su país a los carteles de la droga estos siempre han sido utilizados en Latinoamérica mediante los cuales logran obtener sus objetivos políticos en estos países los cuales han quedado bajo su influencia.

El crimen del agente de la DEA  Enrique Camarena (a) Quike cuyo cadáver se encontró conjuntamente con la del piloto mexicano  Avelar en el rancho El Mareño localizado en la entidad de Michoacán en 1985 demostró al gobierno de Estados Unidos el gran poder que ya tenia el narco y el nivel de corrupción existente en México con los alcances de amplios sectores políticos, “frankestein” creado por ellos mismos que son la causa de su enviciada población por todo tipo de drogas.

El  Sondeo Nacional sobre el Uso de Drogas y Salud en los Estados Unidos establece que el 8.7% de los estadounidenses mayores de 12 años que representan  21.8 millones de personas son consumidores y entre los 18 y 25 años son el grupo más grande

México seguirá siendo el trampolín de los envíos de cargas de drogas, pero la gran alberca es Estados Unidos, en donde con todo y sus miles de salvavidas se están ahogando.

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